En este momento urge un acuerdo, mejor entre todos los partidos, pero sobre todo entre los dos grandes que reúnen a la gran mayoría de la que está hecha España. Urge que entre los dos se pongan de acuerdo para cercenar el paso de quienes se alimentan de nuestra sangre. Y ambos tienen la obligación de facilitarlo. Ambos.
El PP no puede empeñarse en ponérselo difícil al PSOE, no debe centrar su oposición en ponerle palos en las ruedas, debe facilitar el acuerdo en la seguridad de que España saldrá ganando. Y el Gobierno y su partido deben esforzarse en ello porque son muchas más las cosas que les unen que las que les separan o las que les unen a los partidos minoritarios. Empezando, como ya he dicho muchas veces, por una misma concepción de España.
El pueblo puede ser generoso con ambos si logran ese acuerdo pero, en la seguridad de que sus diferencias serán perjudiciales para todos, aquél que resulte ser responsable de un supuesto fracaso debería esperar lo peor de los ciudadanos: el rechazo.