Empieza el PNV a repicar campanas por todos sus caseríos en busca de un bombero que apague el fuego interior que se está extendiendo por sus batzokis. Han perdido las elecciones pasadas y deben salir de la situación como sea. Dice Josu Erkoreka que hay que llegar a acuerdos entre todos los partidos y que es importante la unidad porque “ETA va a zumbar”.
No sé si ETA va a zumbar, pero la verdad es que estamos permanentemente amenazados y buena parte de la culpa la tiene el propio PNV, siempre al acecho de que alguien mueva el árbol para atropar todas las nueces. De buenas a primeras quiere Erkoreka que todos los partidos alcancen una estrategia antiterrorista para gestionar los acuerdos e incluso los desacuerdos contra el terrorismo.
Ahora el PNV pide un acuerdo contra ETA, aunque no quiere llamarlo pacto, con lo bien que se le da romperlos. Los ciudadanos que ya tenemos unos cuántos años siguiendo la política nacional tenemos acumulados en nuestra memoria numerosas situaciones en las que el PNV ha corrido apresuradamente en ayuda de los parafascistas, llámense Herri Batasuna, Batasuna, Euskal Herritarrok, Partido Comunista de las Tierras Vascas o ANV, sólo algunos de los diferentes alias con que intenta moverse en la sombra la hidra etarra. Que le pregunten a Eguibar, que le tiren de la lengua a Arzallus.
Tiene mucho camino que recorrer, tiene mucho que demostrar, el PNV para que pueda ser considerado en pureza un partido democrático, son muchos los agravios que tiene que hacerse perdonar, ha recogido demasiadas nueces regadas con las lágrimas de ciudadanos inocentes a los que sus concejales y sus parlamentarios han despreciado con frecuencia.
¿Saben qué me ha venido de pronto a la memoria? Aquellas elecciones autonómicas que el PSOE ganó en Euskadi y dejó gobernar (¿por qué?) al PNV. De aquellos polvos vienen los lodos actuales… ¿Se repetirá la ayuda de los socialistas, volverán a confiar en la lealtad? ¿En Ibarretxe?
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A las 16’35
La prueba del nueve de la pureza democrática del PNV (¿Por qué nunca nadie le «cobra» las conscuencias?) viene en la prensa de hoy. Esta misma alcaldesa del PNV, que ahora retira de las calles las placas dedicadas a los etarras, prestó el edificio de ayuntamiento que presidía para que los que apoyan a los asesinos instalaran la capilla ardiente de José Luis Geresta, asesino de Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica.
Que este ejemplar de demócrata peneuvista de toda la vida haya cambiado de pronto de criterio ¿se debe a la reflexión y a la autocrítica? No, claro que no. Ocurre que además de la pérdida de las elecciones pasadas este personaje sólo ha reaccionado tras las denuncias de diversas asociaciones de víctimas y de que en la prensa se aireara el infamante callejero etarra. ver las orejas al lobo y cambiar de criterio ha sido todo uno. Personalidad, se llama eso.