Mecagüen las televisiones

Ha empezado el juicio contra Antonio Puerta, el agresor de su novia, Violeta Santander, y casi asesino del profesor Neira. Creo que perdemos el tiempo y malgastamos el dinero, con lo bien que nos vendría para organizar cursos de educación sexual “Mónteselo usted mismo” para evitar embarazos indeseados, como nos ha sugerido la delirante Ministra de Igualdad.

A Violeta Santander ya la ha perdonado España. Es más, esta mujer se ha convertido en una de las heroínas nacionales, a la misma altura, pongamos, de Agustina de Aragón. A Violeta Santander no sólo la hemos perdonado; más aún, las televisiones, que le pagan un pastón cada vez que comparece, ya han determinado que no había nada de lo que perdonarla. España babeante, inculta, analfabeta y paleta sigue con devoción cada una de sus apariciones en la pequeña pantalla, las marujas y los marujos, que no se diga que soy sexista, disfrutan con ella en la tele más que los participantes en los cursos de la Junta de Extremadura.

La puerta de los juzgados parece Jolivuz de tantas cámaras como hay, de tantos espectadores como se agolpan para ver a sus héroes (y heroínas, sí). La comparación sería más exacta si el juez hubiera tenido el delicado detalle de poner una alfombra roja a la puerta. Eso sí, en vez del habitual glamour de las estrellas del cine lo que abundaría sería la vergonzante caspa tradicional del vulgo amante de la ordinariez.

Nos han diseñado una España delirante, de chiste, de parodia, hemos convertido una nación europea en el hazmerreír de Tirios y Troyanos. La brutalidad del comportamiento español lleva a situaciones propias de una película los hermanos Marx pasada por filtros de analfabetismo social y de estulticia global. Chiquito de la Calzada, vaya.

Nos equivocamos al pensar que el poder en España lo tiene Zapatero. En España el poder lo tienen los dueños de las teles, por eso Zapa les hace la pelota y les colma de regalías, cargarse Televisión Española, por ejemplo. No hay nadie que eduque tanto como las series made in spain, España no sale a la calle cada mañana sin haberse empapado de lo que sucede en esos nuevos Episodios Nacionales de la ridiculez colectiva. Sin tetas no hay paraíso, Física o Química, Aquí no hay quien viva.

No hay nadie que quiera ser presidente del gobierno que no se atragante ante el poder de convocatoria de la caspa nacional. ¿Acaso algún acontecimiento político, salvo aquel 23-F, ha convocado ante la tele a más millones de telebobalicones que una serie española repleta de palabrotas, procacidades, sexo y ordinarieces? ¡Qué más quisieran Rajoy o Zapa!

¿Saben ya qué célebre personaje va a presentar las campanadas de fin de año en Telecinco? Desde luego no lo harán para perder espectadores. Les apuesto a que el año que viene lo presenta la tal Violeta y su agresivo maromo. ¿Acaso no corresponderá todo a una tarea programa con un fin de terminado?

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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