España me da vergüenza, ¿será grave?

Y cuando digo España no me refiero, aunque también, al gobierno, que ya lleva lo suyo. Me refiero a España, a los españoles, a la sociedad española, conformada por gente… por gentuza como nosotros.

Estamos viviendo una perversión de valores; no un cambio, al menos no sólo un cambio de valores, quizá incluso estamos viviendo una pérdida de valores y de ello somos culpables todos los ciudadanos que lo permitimos asombrados y acobardados.

No me refiero al chantaje secesionista que con relativo éxito (en verdad sólo buscaban abrir hueco y lo han logrado perfectamente, tiene razón Albert Boadella) están llevando a cabo entre los que quieren imponer la independencia y los que quieren imponer (al mismísimo Tribunal Constitucional) el estatut, con el simple argumento de que lo han votado los ciudadanos de Cataluña(¡!). Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a que con la bajada de hombros de una sociedad anestesiada y aletargada se esté ampliando una ley del aborto que nadie demandaba, salvo unas insaciables clínicas abortistas, y que permite que las niñas de dieciséis años aborten sin conocimiento de sus padres (no vaya a ser que se cabreen y les riñan, oiggg). Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a una sociedad que permite, sin reacción y casi con simpatía, que unas cochambrosas e indecentes series televisivas eduquen a generaciones de niños y jóvenes en situaciones sexuales impropias de la edad, pues los supuestos límites de horario en televisión se incumplen diariamente. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

Tampoco me refiero a una sociedad que no reacciona cuando un padre lleva a juicio al maestro de su hija porque la ha puesto de cara a la pared por no hacer los deberes. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

Ni siquiera me refiero a una sociedad que calla (¿abochornada?) cuando una hija de trece años lleva a juicio a su padre, que la encontró borracha a altas horas, porque la agarró por las axilas y se la llevó «en volandas» hasta el coche después de dos intentos inútiles de exigirle que volviera a casa de su madre. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a ninguna de estas cosas pero me refiero a todas ellas y a muchas más que ocurren con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

España, la sociedad española, me da vergüenza, ¿será grave?

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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