Sangre, sudor y Zapatero

A Zapahuero le están lloviendo los reveses de todo tipo, ya hasta el rollete de Obama, el Zapatero de Hawai, le sale mal. En el plano económico se suman las decepciones y las contrariedades, desde la prensa extranjera, anglosajona especialmente, hasta los grandes pontífices de la economía mundial parece existir un gran acuerdo contrario a la política económica de nuestro gobierno.

Los nervios del partido han hecho nido en Leire Pajín, la de la coincidencia planetaria que ya no se va a producir, que ya no sabe cómo explicar lo que está ocurriendo sin caer en torpes balbuceos; los del Gobierno, en De la Vega. Ahora resulta que los que negaban la crisis, los que la convertían en simple desaceleración, los que nos anunciaban que seríamos los primeros en salir porque éramos los mejor preparados ven expuestas públicamente sus contradicciones. Y ahí entra De la Vega y el discurso churchiliano para consumo de clientes fijos.

Sangre, sudor y lágrimas pidió Churchill a sus paisanos cuando aquello de la segunda guerra mundial. Y envolviéndose en el discurso victimista como otros se han envuelto tradicionalmente en la bandera nos pide la vicepresidenta el apoyo general, el acuerdo social, para entregarnos al esfuerzo, a la batalla contra la crisis. Resulta que ahora nos llama a todos a la unidad, nos reclama esfuerzo, entrega y trabajo. Como si los economistas ineptos hubiésemos sido todos, como si todos hubiésemos tenido la culpa de los onerosos dispendios económicos de este gobierno, como si todos hubiésemos aprendido economía en un par de tardes.

Barridos todos los récords del paro, que sube por sexto mes consecutivo, Zapatero nos presenta ahora su campaña victimista, qué bien se le dan siempre al PSOE las campañas de agit-prop, y nos pide la ayuda de todos para superar el pensionazo con el que castiga a los trabajadores, ahora nos demanda solidaridad general para reformar el mercado de trabajo, próxima batalla que ya se ve asomar. Como si todos fuésemos culpables de la debacle económica, del hundimiento de las empresas, del crecimiento del paro, del cierre de empresas. En definitiva lo que se nos demanda es sangre, sudor y Zapatero. A Churchill los ingleses le agradecieron la victoria en la segunda guerra mundial desalojándole del poder a las primeras elecciones, pero a Zapahuero ¿qué le tenemos que agradecer?

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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