El poder y la gloria en el Grupo Zeta

El poder y la gloria en el Grupo Zeta

En el proceloso océano de los medios de comunicación es un caso único. Antonio Asensio Mosbah asumió la presidencia del grupo edificado por su padre, recién cumplidos los 18 años y en un momento tremendamente complicado, y ha sabido relanzarlo y hacerlo todavía más grande. En este largo artículo, él mismo cuenta la peripecia.

A pesar del tiempo transcurrido y de la distancia que los separa, hay numerosos paralelismos entre la labor del padre y la realizada por el hijo.

Antonio Asensio fundó el Grupo Zeta lo proyectó hacia el futuro en el momento más delicado de la transición. Fue pocos meses después de morir Franco y cuando aún no se sabía si el pulso para recuperar las libertades acabaría bien.

Antonio Asensio Jr asumió la responsabilidad también en un momento delicado y da la impresión de haber sabido empujarlo en la dirección correcta. A veces, pagando un alto precio por ello, como refleja lo ocurido recientemente con el reparto de licencias audiovisuales hecho por el Gobierno Zapatero.

PLATAFORMA DE FUTURO

ANTONIO ASENSIO MOSBAH
Vicepresidente del Grupo Zeta

Hoy, cuando se cumplen 30 años del nacimiento del Grupo Zeta, muchos de los recuerdos más profundos que conservo de mi padre están unidos a esta apasionante y exitosa aventura empresarial, llena de ilusión y de compromiso. Estos 30 años representan, sin duda, para nuestro grupo toda una etapa repleta de sueños, de logros, pero también de muchos sacrificios.

Gracias a ello, el Grupo Zeta, cuyos orígenes se remontan a una industria gráfica familiar y modesta, es hoy uno de los principales grupos editoriales españoles y ha contribuido, con su granito de arena, a colocar a España a lo largo de estos años entre los países más modernos y desarrollados del mundo.

MI PADRE tuvo dos desvelos en su vida: su familia, lo más importante para él, y después el Grupo Zeta, su gran obra y su razón de ser profesional, por la que me atrevería a decir que dejó su vida. Lo demostró desde el principio, desde unos orígenes humildes, hasta el último momento. Por desgracia se fue muy temprano, un 20 de abril del 2001, cuando sólo tenía 53 años y el Grupo Zeta acababa de celebrar sus primeros 25 años.

Ahora, cuando el grupo conmemora su 30° aniversario, recuerdo con nostalgia aquellos tiempos en los que mi padre trabajaba sin fatiga, junto con un grupo de profesionales excelentes, para consolidar un proyecto editorial independiente en condiciones sociales difíciles.
No olvidemos que una empresa, más allá de los resultados, las máquinas y la tecnología, es la síntesis del trabajo y las ilusiones de cientos de personas que, en este caso, empeñaron su esfuerzo en modernizar la profesión y también en consolidar la democracia en tiempos difíciles.

Porque el Grupo Zeta nació con la democracia y en esos años de transición de una dictadura a un sistema democrático fue protagonista activo de los profundos cambios sociales, económicos y culturales habidos en España y que han creado un país más próspero, más justo y, sobre todo, libre.

La revolución Zeta

HACE AHORA cinco años asumí con orgullo la responsabilidad de encabezar este gran grupo de comunicación que inició y consolidó mi padre. Desde el principio valoré que asumía un legado tremendamente valioso, pero supe también que el reto consistía y consiste en suscribir el lema que guiaba a nuestro fundador y que podría resumirse en los objetivos de engrandecer, fortalecer y hacer del grupo un ejemplo de tolerancia, profesionalidad y, sobre todo, independencia.

La independencia fue siempre la gran bandera de mi padre, a pesar incluso de que este convencimiento que defendió a capa y espada le costara duros reveses profesionales y personales.

Precisamente por eso, ahora, cuando el Grupo Zeta encara sus segundos 30 años, agito más que nunca, con satisfacción y esperanza, esa misma bandera, también convencido de que en la independencia editorial está nuestro futuro.

Y el futuro en el universo de la comunicación lo tenemos en nuestras manos, eso sí, con un brillante pasado. El Grupo Zeta seguirá estando en primera línea, sin escatimar medios ni esfuerzos. Tenemos fe en nuestras posibilidades y estamos convencidos de que disponemos de la mejor de las plataformas de la comunicación para afrontar los nuevos retos.

Doy las gracias a todos los que ahora no están con nosotros pero que con sincera lealtad y honradez ayudaron a impulsar y modelar esta gran obra. Y doy las gracias también a todos los que continúan en ella porque con su imaginación y esfuerzo aseguran el futuro del Grupo Zeta, un futuro que contemplo con mucha ilusión y optimismo.

Nacimos en el siglo XX, en un mundo de papel, que fue nuestra rampa de lanzamiento. Vivimos ahora en el siglo XXI, y por eso nuestro futuro también se llama televisión, cine y nuevas tecnologías. Para el Grupo Zeta ya han empezado los próximos 30 años. A mi padre le gustarían.

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Lo que llevaba en la cabeza aquel soñador audaz que se llamaba Antonio Asensio se ha hecho realidad.

Una revista revolucionaria

Dos revistas de vida bastante breve fueron los primeros productos experimentales de Ediciones Zeta: O.K. y Diccionario político. Pero el objetivo central de su trabajo era, desde el primer momento, perfilar el proyecto del semanario Interviú.

Esta publicación, que supuso una auténtica revolución para los medios de comunicación del momento, llegó en mayo, ocho años después del mítico mayo del 68 francés. Nació en Barcelona, pero fue un fenómeno español, porque desde el primer día -y también hoy, 30 años después- es una publicación nacional que llega y se lee en cualquier rincón del país.

El precio de portada era de 40 pesetas -24 céntimos de euro- y su primer número, fechado 22-26 de mayo de 1976, todavía hoy es sorprendentemente moderno en diseño y concepto editorial.

Para la España de hace 30 años era sencillamente revolucionaria la imagen de una atractiva modelo cubierta con una rebeca de macramé que permitía distinguir con bastante detalle sus pechos, un erotismo entonces escandaloso para algunos, aunque ahora esa misma portada despierte sonrisas por su candidez.

Interviú, desde su primer número, desplegaba la bandera de un nuevo periodismo de vitalidad y denuncia. Un juez contra la corrupción, Montejurra: estábamos allí, Gallegos en el poder, Las Vegas: mujeres, mafia y dinero o La rebelión de los homosexuales eran los temas -que quizá con la excepción de Montejurra podrían ser actuales- desplegados desde la portada del semanario, que pocas semanas después de su nacimiento ya era una publicación de éxito. Porque muy pronto superó los 100.000 ejemplares iniciales -vendidos en pocas horas- hasta superar la hasta entonces inalcanzable cifra del millón.

Nace El Periódico

La aparición de El Periódico de Catalunya fue el segundo gran hito en la historia de Zeta y de la peripecia editorial de Antonio Asensio. Incluso antes del éxito de Interviú, la idea y la ilusión del fundador de Zeta era editar un diario.

Esto se convirtió en realidad el 26 de octubre de 1978 con la llegada a los quioscos de El Periódico, una auténtica revolución de octubre para la prensa diaria española de la época, que ya tampoco volvió a ser la misma y que se lanzaba con entusiasmo, sin posible marcha atrás, por la senda de la modernidad.

El Periódico se sumó a la relación de nuevos diarios democráticos surgidos, como El País, tras la muerte del general Franco encarando con empuje y libertad las nuevas posibilidades informativas de los periodistas y las nuevas demandas de los lectores.

El diario, además, abanderaba su propia especificidad, al enviar al mercado un producto basado en un concepto diferente respecto de todos los diarios españoles o europeos que existían en aquel momento, con un diseño novedoso, que luego se convertiría en el más imitado de todo el final del siglo XX, y una línea editorial independiente.

El éxito también llegó enseguida, pese a que las dificultades tecnológicas de la época impidieron que se consolidara su intención de publicarse simultáneamente en Madrid y Barcelona, y ahora, casi tres decenios después, El Periódico de Catalunya es la publicación de referencia del Grupo Zeta.

Audacia y tenacidad

Antonio Asensio fue, sobre todo, un emprendedor tenaz y audaz. Virgilio decía hace 20 siglos que «la suerte ayuda a los audaces». Después de algunos tanteos previos, hacía realmente falta mucha audacia para lanzar en 1982 un semanario nuevo en el abigarrado escenario de la información general, y más aún para hacerlo con vocación de liderazgo.

En mayo de 1982, cuando en un cuartel madrileño del barrio de Campamento eran juzgados los militares golpistas del 23-F, apareció el semanario Tiempo, el tercer hito en la historia todavía joven del Grupo Zeta.

Heredero de la tradición de Interviú y de El Periódico de Catalunya, y ¡deprisa, deprisa!, como le gustaba conseguir sus objetivos a Antonio Asensio, Tiempo volvió del revés el sector de las revistas semanales de información general españolas.

Un par de años más tarde ya era líder indiscutible de la especialidad, un liderazgo que casi un cuarto de siglo después todavía conserva. Y lo más importante es que con el éxito de Tiempo, y con el desarrollo de otras publicaciones, Zeta se elevó a la categoría de grupo de comunicación importante, respetable y respetado, caracterizado, por otra parte, por ser un negocio familiar con vocación global y sin fijarse ningún tipo de límites. Asensio intentó -y logró- transmitir al Grupo Zeta su propio espíritu de que casi todo es posible si se trabaja con esfuerzo, pasión y talento.

Ronda Iberia y las publicaciones corporativas son otro jalón en la historia de Zeta que demuestra que el grupo siempre ha estado en la vanguardia. Ronda Iberia es la revista que la compañía Iberia facilita a sus pasajeros en los aviones, lo que hace de ella una de las publicaciones españolas más leídas en el mundo.

El Grupo Zeta edita la revista desde 1981, lo que lo convirtió en pionero de la edición de revistas de empresa, sector en el que, con 29 publicaciones de las principales compañías del país, también es líder absoluto desde hace años. De hecho, Zeta, con Ronda Iberia, introdujo en España el sector de las publicaciones corporativas. Es decir, pionero una vez más.

La televisión

Un gran grupo de comunicación en el último tercio del siglo XX debía estar en el negocio de la televisión, sobre todo a partir del momento en que el Gobierno español anunció la concesión de licencias de televisión privada. Antonio Asensio nunca lo dudó: Zeta tenía que hacerse con un hueco en el mundo televisivo.

Buscó socios y pactó con el magnate internacional de la comunicación Rupert Murdoch para crear Univisión Canal 1, con el objetivo de presentarse al concurso de licencias privadas.

El proyecto era sólido, económica y profesionalmente, y estaba entre los favoritos para obtener una de las tres licencias que iban a concederse. La sorpresa general y la decepción para Zeta se materializaron el 25 de agosto de 1989. El Gobierno de Felipe González descartó la oferta de Univisión Canal 1.

La desilusión fue tremenda, pero Antonio Asensio no se dejó avasallar quedándose con los brazos cruzados. Los profesionales de Zeta, tampoco. El espíritu del grupo fue siempre combativo, inconformista y rebelde contra las arbitrariedades. Por ello, a partir de ese momento trabajó, se preparó y esperó.

La ocasión llegó tres años después. Antena 3 TV era una de las licencias concedidas por el Gobierno a otros grupos empresariales, pero no conseguía convertirse en un canal puntero frente a la televisión pública y su competidor Tele 5. Además vivía problemas internos y enfrentamientos entre los profesionales, los gestores y la propiedad.
Antonio Asensio consiguió los recursos económicos necesarios y adquirió, directa e indirectamente, la mayoría del capital.

En junio de 1992 accedió a la presidencia de Antena 3 TV, para protagonizar de forma espectacular otro episodio -¡deprisa, deprisa!- de éxito fulgurante.

Apenas dos años más tarde, en abril de 1994, Antena 3 TV no sólo había enderezado la trayectoria y ganado imagen, sino que en el terreno de las audiencias fue quien consiguió superar por primera vez en la historia a la primera cadena de Televisión Española.

El éxito, sin embargo, se rompería por razones políticas cuando otro Gobierno, el de José María Aznar, maniobró para presionar hasta el final a Asensio, siempre independiente, para que vendiese sus acciones y Antena 3 TV se sumase al proyecto de grupo multimedia amigo, afín y dócil que deseaba impulsar.

Telefónica, compañía que entonces presidía Juan Villalonga, amigo de Aznar, tuvo todas las facilidades para comprar la mayoría de la cadena. Por ello la aventura televisiva del Grupo Zeta acabó, tras un atosigamiento político vergonzoso, con un sabor muy amargo.

Pese a todo, Asensio concentró los esfuerzos propios y de sus colaboradores en consolidar y ampliar todas las áreas de su proyecto empresarial. Años antes se había creado, para atender al desarrollo, el hólding Grupo Zeta, del que dependían las distintas divisiones, todas en crecimiento.

Zeta entró en el siglo XXI convertido en un imperio con casi una docena de diarios, dos semanarios, una veintena de revistas mensuales, 29 de carácter corporativo, 80 diarios gratuitos locales, varios centros de impresión propios y otros en construcción, una editorial, Ediciones B, puntera en España y en Iberoamérica, y una Unidad de Nuevos Negocios incipiente.

El 3 de noviembre del 2000, el Rey don Juan Carlos inauguró la guinda industrial de la compañía, la nueva planta de impresión del Grupo Zeta en Parets del Vallès (Barcelona). Era, y es probablemente todavía, la planta de impresión más moderna y avanzada tecnológicamente de Europa, la inversión con que el Grupo Zeta encaró con entusiasmo y visión de futuro su actual horizonte.

La generación de hoy

El acto inaugural, con la presencia y sanción real simbólica, sintetizó el éxito de la obra de Antonio Asensio y del proyecto del Grupo Zeta. Entonces, el fundador del grupo ya estaba gravemente enfermo. De hecho, esta inauguración fue su última aparición en público, antes de su fallecimiento, a los 53 años de edad, cuando su mente aún estaba cargada de proyectos y sueños de futuro, un 20 de abril del 2001.

Hoy, 1 de marzo del 2006, trigésimo aniversario de la constitución de la sociedad originaria de Zeta, la siguiente generación de la familia Asensio, con su hijo Antonio Asensio Mosbah convertido en cabeza visible, está al frente del grupo empresarial, que preside Francisco Matosas, el amigo y hombre de confianza del fundador durante tantos años.

Zeta, con Asensio Mosbah de primer ejecutivo, sigue adelante con la misma filosofía de su progenitor: independencia, innovación y crecimiento.

Y también adaptado e identificado con la sociedad del primer decenio del siglo XXI. Interviú, El Periódico de Catalunya, Tiempo, las revistas mensuales y los periódicos regionales siguen ahí como referentes históricos.

Los próximos años

Además, el Grupo Zeta ha iniciado su actuación en nuevas áreas, por una parte relacionadas con el negocio del futuro, el mundo digital, y, por otra, con proyectos de la modernidad comunicacional, como On Pictures, productora y distribuidora, y ya un baluarte firme en el sector audiovisual.

On TV, por otra parte, es la marca del Grupo Zeta que crea y desarrolla formatos televisivos originales, pionera, por ejemplo, de la introducción en España de advertisment, una propuesta televisiva innovadora que combina el entretenimiento y la publicidad.

Asimismo, ha establecido una alianza con el grupo noruego Schibsted, el más importante de ese país, con la adquisición de un 20% del gratuito líder en España, 20 minutos, y para desarrollar nuevos productos en este sector que ha irrumpido con fuerza en todo el mundo, y en otras áreas de futuro.

El Grupo Zeta, en definitiva, celebra sus primeros 30 años de existencia, pero también 30 años u 11.000 días de éxitos fulgurantes, ¡deprisa, deprisa!, como le gustaba a su fundador. Hace algún tiempo que Antonio Asensio Mosbah empezó a diseñar y a hacer realidad, por su parte, el Grupo Zeta de los próximos 30 años, de los siguientes 11.000 días. Un proyecto heredero del anterior, coherente con el del pasado reciente, pero tan innovador y rompedor como su propia historia.

El futuro, en definitiva, como decía Popper, depende de nosotros, algo que quienes hacen y forman parte del Grupo Zeta conocen y ponen en práctica día a día.

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