Los medios acólitos de Moncloa tratan de suavizar el batacazo de ZP

La impresión es lo que queda. Una vez pasado todo, cada medio de comunicación se va a echar al monte del candidato de sus amores sin miramientos. Pero la impresión fue clara. Mariano Rajoy había vencido a ZP o, como poco, el socialista no había sabido llevarse el gato al agua. Ahora llega la hora de sacar punta al contrincante y de publicar encuestas a marchas forzadas. Pero el susto se sigue notando.

Era imprescindible esta mañana poner la Cadena SER y entrar en la web de El País. En la mañana de Carles Francino uno de sus contertulios dice: «Yo creo que Rajoy ganó en la medida en que no perdió«.

Una batería de analistas toman entonces la palabra para criticar al candidato del Partido Popular:

Margarita Sáenz Díaz:

«La actitud de Rajoy no se puede calificar… Yo, desde luego, creo que estuvo muy lejos de ganar el debate, porque salió a la cancha presionado por las encuestas. Esta actitud le llevó a decir cosas que no se ajustan para nada a la realidad, a ofender a su contrincante».

Josep Ramoneda:

«Este disparate de Rajoy, esta infamia de que Zapatero ha agredido a las víctimas, que no se puede despejar como un error. Es lo que de verdad pone en muy serias dudas la capacidad de Rajoy de gobernar este país, que es todo lo que ha hecho con el tema del terrorismo».

El tema del bonobús también ha dado mucho de sí esta mañana en la Cadena SER. Se agarraban y estiraban el chicle entre todos.

Enric Sopena, en El Plural, supuraba también. «Adiós al vendedor de humo«:

«¿Puede ser presidente del Gobierno democrático de España quien es capaz de acusar a su oponente, sin fundamento alguno, de haber agredido a las víctimas del terrorismo? Pues eso, exactamente eso, es lo que ha hecho Mariano Rajoy al final del debate».

Lo mismo en las columnas de El País:

Javier Pradera lo tenía ya claro antes, incluso, del cara a cara en la televisión:

«El líder del PP quedó invalidado con semejantes pronunciamientos —no era preciso esperar a los debates electorales— para ser el jefe de la oposición, y más aún el presidente del Gobierno».

Miguel Ángel Aguilar:

«A Rajoy le ha perdido el consejo de los suyos de mostrarse como es: apuntarse al triunfalismo de la catástrofe, al pase del desprecio y a la sospecha sobre el inmigrante. Zapatero prefería interrumpir el apocalipsis y acababa gustándose en un cierto papel de víctima».

Soledad Gallego-Díaz:

«El aspirante no consiguió «mover la silla» al presidente pero tampoco salió derrotado con claridad. Una vez más, cultivó a su hinchada y sólo en contadas ocasiones, con algún rasgo de humor, intentó emocionar a los electores dudosos».

Una vez sabido por dónde caminan los medios de Zapatero, pasamos a la COPE y Onda Cero.

Carlos Herrera no tiene duda. Y a Losantos hay quien dice que hasta le han salido alas.

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