(PD).- Carod-Rovira, el independentista catalán que se reunió con ETA en Perpiñán -lo que le costó el puesto institucional-, está convencido de que todo fue una campaña contra él. Sus tejemanejes con ETA libraron a Cataluña de las bombas. «Me criminalizaron«. Pero no sólo. Josep Lluis, pobre, cree que «en toda la historia democrática del Estado español, desde el 77 hasta ahora, ningún político ha sido objeto de linchamiento como yo lo fui en su momento«.
Gemma Nierga estaba en Reus con La Ventana y ha llevado a su programa a Carod-Rovira:
– Usted estudió filología catalana, quiso ser periodista y de alguna manera lo fue aquí porque trabajó en la Cadena SER. ¿Qué hacía?
– Era el corresponsal de la Cadena SER en Tarragona. Me cogió en una época muy apasionante, porque era el 78-79, porque aquí estábamos en plena recuperación de la democrcia, y vivíamos la fiesta de descubrir la historia. Volvía gente mayor que contaba unas historias fantásticas. Llevaba un programa de entrevistas semanal donde venía gente que había vuelto del exilio, y nos contaban la historia del antifranquismo.
Y ya ha entrado Niera en harina, sin marcharse demasiado:
– Usted era la diana de muchísimas críticas y se le veía como el demonio, sobre todo desde fuera de Cataluña. Usted ha perdido ese protagonismo.
– Felizmente
– ¿Lo echa de menos?
– En absoluto. Hombre, nadie, excepto si alguien es masoquista…
Ha contado: «Ayer, no sé quién era el que cargaba contra mí, no sé dónde. Yo dije, pero si estás desfasado ya, si éste ya no está de moda. Vamos, cargar contra Carod-Rovira ya no está de moda, ponte al día, muchacho«.
«Yo no creo que en toda la historia democrática del Estado español desde, el 77 hasta ahora, ningún político haya sido objeto de linchamiento como yo lo fui en su momento. De ninguna forma puedo tener nostalgia de esto».
No le han preguntado directamente sobre el encuentro de Perpiñán, pero le han dicho si sigue pensnado los mismo.
«Yo siempre he defendido y he pensado lo mismo. Si usted dice, ¿usted sigue pensando que los problemas se resuelven hablando? Pues claro, ¿cómo se van a resolver, a base de tortazos? Yo sigo pensando exactamente lo mismo. En todas las circunstancias lo que nos separa a las personas de los animales es la palabra, nos queda la palabra. No hay ningún instrumento más que éste».
O sea, el famoso hablando se entiende la gente. Él sí se entendió bien entendido con los terroristas para dejar a Cataluña fuera de las bombas de ETA.
