CARADURAS SIN FRONTERAS

El BBVA pagó 16,5 millones a Risto Mejide por servicios que sobrefacturaba y además no hacía

El BBVA pagó 16,5 millones a Risto Mejide por servicios que sobrefacturaba y además no hacía
Risto Mejide y el BBVA. EP

Consejos y lecciones vendo, que para mí no tengo. Si hubiésemos optado por el refranero castizo, la anterior frase también podría servir de titular a esta nota.

Cualquier persona que aspire a trabajar como creador de opinión pública ha de cumplir –por el bien de los demás y del suyo propio– con un par de requisitos: coherencia ideológica y un mínimo de ejemplaridad cívica. Estas dos virtudes son el cimiento de la credibilidad.

Risto Mejide, a tenor de la auditoría interna del BBVA, no es un individuo que derroche esta coherencia.

Azote de la casta, adalid del izquierdismo, revelador de supuestos engaños, amigo de Podemos y empleado de Jaume Roures, y luego resulta que aquí lo vemos sumergido de lleno en las turbias aguas del ‘capitalismo de amiguetes’ más salvaje.

Bancos, agencias de publicidad, desviación de fondos, facturas que luego no concuerdan…

Revela este 20 de junio de 2019 el periodista Manuel Cerdán en OKdiario que la auditoría interna que el BBVA entregó en Juzgado, para sustentar la denuncia por los delitos de apropiación indebida, lo deja meridianamente claro desde el principio: la sociedad After Share, de la que Risto Mejide era propietario en un 50%, participó activamente en la trama de corrupción del departamento de Publicidad del banco de la que la empresa de Mejide y su socio recibió 16,5 millones de euros.

After Share como otras agencias, según los auditores, conocía de antemano la mecánica de defraudación de los denunciados y colaboraba en la desviación de fondos:

“El presente informe trata de hacer énfasis en las distintas operativas llevadas a cabo para desviar fondos de forma irregular de BBVA en connivencia con distintos proveedores del área de Publicidad”.

Los métodos articulados para obtener esa bolsa de dinero se realizaban a través de “la facturación de servicios que eran pagados por la Entidad” y que finalmente no eran prestados y “la sobrefacturación de servicios de publicidad”.

No es delito menor la sentencia que barajan los tribunales: apropiación indebida. El afán de lucro, algo en sí perfectamente legítimo, ha de conducirse siempre por la senda de la ley. Así no, Risto. Así, presuntamente, no.

En cuanto al requisito de la ejemplaridad, cae de suyo cuando uno trata de erigirse como una mezcla de Sabonarola y Torquemada postmoderno.

La escasa credibilidad que podría tener Risto Mejide podría verse aún más mermada cuando descubrimos que el jefe de Todo es Mentira podría dejar de ser un presunto y pasar a la condición de delincuente, cuando hable la Justicia…claro está.

Afortunadamente, España es una democracia avanzada y un Estado de Derecho ejemplar. Confiamos en que la acción de la Justicia llegará hasta el final en este turbio asunto.

Nosotros continuaremos desarrollando nuestro trabajo de periodistas como siempre nos gusta hacerlo; fieles a la verdad y con creciente intensidad.

Escrache de Risto a MonederoPD
Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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