UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE

El Camino de Santiago en otoño, conoce Galicia de una manera diferente

Descubre la experiencia de sentirte peregrino en otoño

El Camino de Santiago en otoño, conoce Galicia de una manera diferente

Hacer el Camino de Santiago en los últimos meses del año es una experiencia que cada vez más peregrinos quieren conocer. Recorrer la Ruta Jacobea en esta época del año permite descubrir Galicia de una manera diferente, disfrutando del paisaje gallego con un intenso colorido que difícilmente se puede apreciar en otras épocas del año.
En otoño es cuando sus productos autóctonos y fiestas gastronómicas ofrecen una imagen diferente, hipnótica e imperdible.

En los más de 1.500 kilómetros que el Camino de Santiago suma en Galicia en sus nueve itinerarios por tierra, la llegada de peregrinos está hoy en día más repartida que nunca, como así lo indican las estadísticas de la Oficina del Peregrino.

Desde el último año Xacobeo, celebrado en 2010, la cifra de peregrinos que llegaron a Santiago no ha dejado de crecer año tras año y este 2019 terminará registrando un nuevo récord, aproximándose a la cifra de los 350.000 peregrinos acreditados repartidos por los distintos itinerarios a lo largo de todos los meses.

Y es que los peregrinos no se distribuyen de manera homogénea durante el año, sino que hay fluctuaciones temporales relevantes y diferentes a los existentes en las actividades turísticas tradicionales, pues la temporada alta es de casi siete meses.

EL PREFERIDO: EL CAMINO FRANCÉS

De entre los distintos itinerarios existentes, el preferido por los peregrinos es el Camino Francés, que inicia su andadura en la localidad de Roncesvalles, y que concentra el 60% de los peregrinos. Sin embargo, cada vez adquieren más protagonismo el resto de rutas, como es el caso del Camino Portugués, que ha logrado situarse como el segundo itinerario más transitado seguido de su variante costera, el Camino Portugués por la Costa.

¿Y cuál puede ser uno de los más apropiados para esta época del año? Aunque todas las rutas xacobeas recibirán al peregrino con los brazos abiertos, es el de Invierno uno de los más asociados a estos meses. Se trata de la entrada natural a Galicia desde la meseta, un acceso ya usado por los romanos. Se piensa que pudo ser una alternativa en época invernal a la dura subida a las cumbres nevadas de O Cebreiro por donde penetra en Galicia el Camino Francés, y también para evitar los desbordamientos frecuentes de los ríos del valle del Valcarce.

Durante un recorrido de algo más de 200 kilómetros atraviesa las cuatro provincias gallegas e históricas comarcas, plenas de personalidad y atractivos como las de Valdeorras, marcada por la importancia de su enogastronomía; la Ribeira Sacra, con un paisaje único que opta a ser Patrimonio de la Humanidad, o la comarca del Deza, referente a nivel paisajístico y gastronómico. Arranca desde Ponferrada —antesala de Galicia, en la comarca leonesa del Bierzo—. Aquí, el peregrino se desvía a la izquierda en lugar de continuar de frente por el Camino Francés.

El Camino de Invierno sigue prácticamente el curso natural del caudaloso río Sil por la comarca ourensana de Valdeorras, ofreciendo a los peregrinos una vista única de los viñedos y la vegetación propia de la zona. Luego discurre por el sur de la provincia de Lugo para continuar por la comarca del Deza.

En este punto resulta una parada obligada la visita a la cima del Monte Faro, entre Chantada y Rodeiro, considerado el punto más visible de toda la geografía gallega y que ofrece una vista única de las cuatro provincias gallegas. En total, el Camino de Invierno recorre algo menos de 250 kilómetros por las cuatro provincias gallegas.

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