LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

La libertad de Junqueras es el nuevo precio que ERC le pone a Sánchez si quiere seguir durmiendo en el colchón de La Moncloa

Ignacio Camacho: "El intento del presidente se vuelve aún más irresponsable: ese pacto, de consumarse, va a provocar verdaderas oleadas de indignación en la calle"

La libertad de Junqueras es el nuevo precio que ERC le pone a Sánchez si quiere seguir durmiendo en el colchón de La Moncloa
Pedro Sánchez.

Malas noticias para Pedro Sánchez y sus ansias de querer ser presidente del Gobierno de España, sin la coletilla en funciones, antes de que acabe el año 2019. ERC se ha envalentonado con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad de Oriol Junqueras para que recogiese su acta en el Parlamento Europeo y ahora le exigen al candidato del PSOE que la investidura tiene un precio más alto, la libertad del que fuera vicepresidente de la Generalitat de Cataluña:

El editorial de El Mundo critica a Sánchez por los apoyos buscados y le mete otro palo a Carmen Calvo por esconderse y relativizar la gravedad de la sentencia europea sobre Junqueras:

En el plano político las consecuencias de esta sentencia complican mucho la investidura de Sánchez. Él mismo es el culpable de que se aleje la posibilidad de ser investido, pues optó por ponerse en manos de un partido enemigo de la racionalidad jurídica y la separación de poderes como ERC, que ha anunciado la ruptura de las negociaciones con el PSOE hasta que la Abogacía del Estado se pronuncie a favor de la liberación de Junqueras. Es decir, está exigiendo que el Gobierno en funciones traicione al Estado. Ante semejante órdago, Carmen Calvo ha adoptado una vez más la técnica del avestruz, relativizando la humillante reclamación de sus socios separatistas. No quiere entender el PSOE que aunque Sánchez fuera investido, la legislatura nacería muerta, condenada a la inestabilidad, sometida al albur perpetuo de la pugna entre Puigdemont y ERC que, tras la inhabilitación de Torra, más pronto que tarde se dirimirá en las urnas.

La Razón carga contra la vicepresidenta en funciones del Gobierno por querer echarle el muerto a Mariano Rajoy de lo sucedido en Luxemburgo con la sentencia sobre Junqueras:

Hay que estar muy en el límite de la moral política para culpar al gobierno de Mariano Rajoy de la sentencia de ayer del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La vicepresidenta en funciones Carmen Calvo dijo que era una «herencia» de la judialización de un conflicto político. Es decir, que se debe resolver bajo el marco mental que ha puesto sobre la mesa ERC: la bilateralidad entre dos estados. Claro que Calvo dijo esta lamentable declaración tras la amenaza de los independentistas de abandonar la mesa de negociación para la investidura de Pedro Sánchez si no se cumple la sentencia del Tribunal de la UE, que, bajo su punto de vista propagandista, es la libertad inmediata de Oriol Junqueras, algo que el fallo no dice. Calvo, además, se comprometió a «ayudar de la mejor manera» al Supremo a cumplir el fallo. ¿El Gobierno ayudando al Supremo? Dicha sentencia era uno de los puntos rojos que socialistas e independentistas tenían apuntado en su hoja de ruta hacia la investidura. Nos preguntamos cuál es el precio de lleva a Sánchez a La Moncloa y cuánto puede dañar a la soberanía nacional. Todavía está a tiempo de ensayar un acuerdo con PP y Cs.

Bieito Rubido, en su billete de ABC, aclara, por si alguien aún no se ha percatado, que digan lo que digan los tribunales europeos, Puigdemont y Junqueras están en la cárcel por sus delitos, aunque Sánchez esté dispuesto a entregarse a lo que manden los golpistas:

Más allá del retorcimiento que de la ley puedan hacer algunos, el hecho objetivo es que tanto Junqueras como Puigdemont perpetraron un delito contra la unidad de España, y en este país, como en cualquier otro civilizado y desarrollado, la comisión de esos hechos es juzgada y tiene pena. Otra cosa bien distinta es la imagen exterior que el actual Gobierno proyecta. Nos pasamos años hablando de los sediciosos catalanes en todas las cancillerías europeas y ahora Sánchez, para seguir durmiendo en el colchón de La Moncloa, está dispuesto a todo con los independentistas. Entiendo la confusión de algunos europeos, como también comprendo la indignación de los españoles.

Luis Ventoso critica la actitud de un Sánchez que nos ha dejado ante los socios europeos como Cagancho en Almagro:

Ayer se conoció la sentencia del Tribunal Europeo, que no tiene ya efecto práctico, pues no permite que el sedicioso Junqueras incumpla su pena. Uno de los primeros comentarios que se escucharon es que la decisión judicial europea «arruina la imagen internacional de España». No es cierto. Lo que sí la ha destrozado es la insólita decisión de Sánchez de convertir en socios de Gobierno a aquellos que presentábamos ante los grandes países como enemigos de la legalidad, pidiéndoles encarecidamente que no los recibiesen. Piénsenlo: ¿Cómo va a hacer frente ahora el Gobierno alemán, o el francés, al separatismo catalán cuando el Ejecutivo español lo ha convertido en su aliado preferente para gobernar España? Ese es el imperdonable jardín en que nos ha metido Sánchez. Por colmar su egotismo de pernoctar en La Moncloa ha derribado en dos semanas el muro de contención exterior que con tan enorme esfuerzo había levantado nuestra diplomacia. Qué felonía, qué deslealtad a su país.

Ignacio Camacho considera que Sánchez ha incurrido en una irresponsabilidad manifiesta al echarse en brazos de socios tan poco recomendables como los golpistas:

El intento del presidente se vuelve aún más irresponsable: ese pacto, de consumarse, va a provocar verdaderas oleadas de indignación en la calle. Las inesperadas –¿o quizá no tanto?– complicaciones judiciales del procés lo convierten en un funámbulo zozobrando en el alambre. Y con las instituciones del Estado sometidas por todas partes a un severísimo desgaste, lo más inquietante es que sea el jefe del Gobierno quien lidere la escalada de disparates.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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