Lo recita Sánchez como un mantra: ‘La economía española va como un cohete’.
Es el argumentario de La Moncloa y el ‘monaguillo‘ Bolaños, los ministros del Gobierno Frankenstein, los tertulianos del pesebre y la ‘Brigada Pederete‘ lo repite como una letanía.
La consigna, cuando no se gana una votación en el Congreso, Puigdemont y los de Junts aprietan, anda el personal mosqueado con el ‘cuponazo‘ catalán y no hay manera de sacar adelante unos presupuestos es decir a troche y moche que todo crece y nadamos en la abundancia.
Pues encima resulta que el imaginario ‘cohete’ económico de Sánchez, ha dejado en tierra a los jóvenes.
Los indicadores económicos pintan un panorama sombrío.
Datos sobre acceso a la vivienda, riesgo de pobreza, hogares con dificultades para llegar a fin de mes, salarios bajos y empleo reflejan un escenario lleno de incertidumbre sobre el presente y el futuro de los que ytienen ahora en España menos de 30 años.
«Por primera vez en la historia reciente de España, los jóvenes enfrentan la posibilidad real de vivir en peores condiciones que sus padres, algo sin precedentes desde mediados del siglo XX«, sentencia un informe de la consultora Freemarket.
«España ha dejado de ser un país para los jóvenes».
Según datos del INE, el 53,2% de las personas entre 16 y 29 años enfrenta grandes dificultades para llegar a fin de mes, mientras que el 31,2% está en riesgo de pobreza o exclusión social, y el 11,5% sufre carencias materiales y sociales severas.
En otras palabras, casi el 43% de los jóvenes en España es pobre o se encuentra al borde de la pobreza.
La situación es aún más alarmante si se observa la caída en la propiedad de vivienda entre los jóvenes: sólo el 31% de ellos posee una casa actualmente, en comparación con el 69% en 2011, según el Banco de España.
Además, el 66% de los jóvenes vive todavía en el hogar de sus padres, 13 puntos más que en 2008 y 16 puntos por encima de la media europea.
Otro indicador de la precariedad juvenil es el retraso en alcanzar la base media de cotización a la seguridad social.
Mientras que las generaciones anteriores lo lograban a los 27 años, quienes nacieron en 1985 lo alcanzaron a los 34, y la situación no ha mejorado desde entonces.
Los jóvenes de entre 16 y 29 años ganan un 35% menos que la media nacional, y lo más preocupante es que sus aumentos salariales a lo largo de la vida laboral son mucho más lentos que en el pasado.
En conclusión, por primera vez desde 1950, los jóvenes en España enfrentan la posibilidad real de tener una peor calidad de vida que sus padres.
A pesar del optimismo gubernamental sobre el «cohete» económico, casi la mitad de los jóvenes de entre 16 y 29 años está en situación de pobreza o cerca de ella.
La realidad dista mucho de la propaganda.
