El director de Periodista Digital entrevistado en 'Actuall'

Alfonso Rojo: «Mariano Rajoy es Bismarck comparado con sus rivales”

Son tiempos convulsos, también para el periodismo, del que dice hace tiempo que ha confundido su papel

Alfonso Rojo: "Mariano Rajoy es Bismarck comparado con sus rivales”
Alfonso Rojo, director de Periodista Digital. ACTUALL

Podemos no es muy distinto al sectarismo de Izquierda Unida. Alberto Garzón, que para muchos es un santo, es un sectario de lo peor

Hubo un tiempo en el que las únicas tertulias que visitaba Alfonso Rojo (Ponferrada, 1951) eran las de los reporteros de guerra en los Balcanes, Afganistán o el Golfo.

Así echó los dientes como periodista total y asistió a momentos cruciales de la historia como la caída del bloque del Este.

Fue la época dorada del periodismo -que ya no volverá- y que Rojo añora al tiempo que se pregunta si hoy podría hacer lo mismo que entonces.

Aunque fue un privilegiado aún recuerda con un poso de amargura y frustración que los grandes medios españoles le ignorasen a su vuelta de la guerra del Golfo, y eso que fue el único periodista español en permanecer los 55 días de conflicto en el Bagdad de Sadam Hussein: sólo fue requerido por gigantes británicos como la BBC o The Guardian.

“Aquí nunca ha interesado la información internacional”.

Se marchó de El Mundo y apostó por internet con Periodista Digital, con el que ha aprendido que el sueño del mundo online no era como lo habían pintado: el negocio periodístico está acabado y la abundancia de la información está matando la figura del periodista.

Claro que las cosas no están mucho mejor en la política nacional. Los últimos años han sido tan convulsos como esperpénticos, y ahí Rojo se confiesa admirador de Rajoy. ¿Rajoy? Sí, pero no tanto por él, sino por comparación con lo que tiene enfrente, asegura.


¿Por qué apostó por internet con Periodista Digital?

Aposté en serio por la prensa digital en 2004 tras mi salida de El Mundo. Yo soy de los privilegiados que al salir de El Mundo cobró una de aquellas indemnizaciones millonarias de las que se pagaban en esta profesión. Podría haberme comprado un piso en Torrevieja para alquilarlo a turistas o haberme metido en preferentes o bonos del tesoro, pero decidí apostar por el periodismo en internet porque soy periodista casi desde niño. Pensé equivocadamente que en el mundo del periodismo digital había un gran futuro. 12 años después creo que no existe negocio periodístico en sentido tradicional vinculado a la publicidad: ni en el papel ni en internet.

¿Acaso porque hay muchos digitales?

Hay muchos factores. El más determinante es el cambio sideral que se ha producido en la información: hemos pasado de un mundo de información escasa a uno de información súper abundante. Por eso el bien sobre el que trabajamos, la noticia, tiene mucho menos valor. Cuando era niño en la España de los años 60, cuando venía alguien de Suiza la gente se agolpaba a su alrededor para escucharle hablar del chocolate, del tren o del agua en Berna. Ahora te vas a Chechenia y en mitad de un bombardeo te puedes encontrar a un inspector de Hacienda, dos maestras catalanas y un agricultor. El mundo se ha hecho pequeño, hay muchísima más información.

¿Los lectores demandan menos calidad en la información?

La forma de leer es ahora más superficial, lo que teóricamente sería bueno para internet. También ha cambiado la vinculación entre la publicidad y los medios, la publicidad ahora no tiene que ir a los medios. Antes si eras de La Coruña y la reseña de tu boda no aparecía en La Voz de Galicia eras soltero para siempre. Si uno de Granada fallecía y su esquela no aparecía en El Ideal, entonces seguía vivo. Los periodistas hemos dejado de ser los guardianes de la información. Ya no somos los que decidimos qué es lo que llega al público, hay una relación directa entre los actores con el público, cualquier persona con dos dedos de frente y algún elemento tecnológico puede poner la información en circulación. Periodista Digital sobrevive, sigue siendo un medio de éxito, pero sobrevivimos pagando las facturas y mucho sufrimiento.

“Hoy los periodistas llaman Rodrigo al exministro Rato, tutean a Rajoy o se sientan en el suelo con Pablo Iglesias en el Congreso. Por eso confunden muchas veces su papel”

¿Ha dejado en evidencia la victoria de Trump el fin del poder de los medios de comunicación? Se impuso a los medios y al establishment.

Trump es un medio de comunicación en sí mismo. Ha entendido perfectamente el juego de las redes sociales, los mensajes directos y jugar contra la prensa. No es el primero que lo hace. Ronald Reagan recurría mucho a la televisión para lanzar mensajes directos. En España Ramoncín acreditó aquello de que ‘en la televisión el que es listo es listo y el que es tonto es tonto’. Decía que con el directo él no necesitaba periodistas. Lo que hay de fondo es que el periodista ha dejado de ser el guardabarreras que decide qué se publica y qué no. En los tiempos de Kenneddy nadie conocía sus escarceos amorosos o sus problemas de espalda. Tampoco supo la opinión pública norteamericana que Roosevelt se pasó la Segunda Guerra Mundial en silla de ruedas. Eso sería imposible en estos momentos.

¿Hay arrogancia en el periodismo?

Los periodistas siempre han tenido una enorme arrogancia. El periodismo sufre el síndrome del camarero del club caro. Es como si te invitan a jugar al tenis en un club caro y al llegar al bar le preguntas al camarero por el precio de las gambas. El camarero, claro, te desprecia porque no entiende que no haya una barrera. Hoy los periodistas llaman Rodrigo al exministro Rato, tutean a Rajoy o se sientan en el suelo con Pablo Iglesias en el Congreso. Por eso confunden muchas veces su papel. Es España es una profesión con muy poco nivel.

Pablo Iglesias sentado junto a un grupo de periodistas en el Congreso de los DiputadosPablo Iglesias sentado junto a un grupo de periodistas en el Congreso de los Diputados

¿Acaso porque se le da a la gente lo que quiere escuchar o leer?

Internet te permite saber qué lee la gente: te quedarías sorprendido o tremendamente decepcionado. El común no lee lo que para los periodistas es esencial. Yo he hecho toda mi vida información internacional: aquí es irrelevante. Cuando volvía de Afganistán tras meses de trabajo y en el mismo avión se subía cualquier gilipollas de un canal del corazón las azafatas se hacían pipí con ellos, mientras que nosotros éramos irrelevantes. A mí nunca me saludó un político importante hasta que comencé a hacer el saltimbanqui en las televisiones.

Las tertulias, ¿eh?

Exacto.

Volvamos a Trump, curioso fenómeno mediático.

Trump se ha impuesto porque la opinión pública norteamericana está saturada de medios y aprecia mucho menos aquello de ‘esto lo ha publicado el New York Times, so what?’, dicen. Lo que en España es palabra de Dios, allí no lo es. Y también porque la experiencia de mucha gente no coincide con lo que les cuentan los periodistas.

“El día que se hizo pública la condena a Urdangarin salió en libertad el cerebro del 11-M, pero la gente quiere que Urdangarin purgue en prisión. Oiga, que uno ha metido la mano en la caja y el otro ha matado a 198. España es así”

¿También sucede esto en España?

El mismo día en el que se hizo pública la sentencia del caso Nóos -seis años y tres meses de cárcel a Urdangarin-, abandonó la cárcel Youssef Belhadj, el cerebro de los atentados del 11-M tras 12 años de condena. Es el que pone voz al vídeo en el que los terroristas del 11-M dejan en una papelera cerca de la mezquita de la M-30 un día antes de las elecciones que gana Zapatero. Entonces era considerado el portavoz militar de Al Qaeda en Europa. Fue el que alquiló el piso de Leganés. Pues este hombre queda en libertad y a los periodistas, medios, onlines, cadenas y demás no les ha preocupado que uno de los grandes responsables de la muerte de 198 personas y de las mutilaciones y heridas de 1.850 personas esté tomando copas en la calle. Lo que quiere la gente es que Urdangarin purgue en prisión. Oiga, que uno ha metido la mano en la caja y el otro ha matado a 198. España es así.

Entonces no es extraño que nadie vaticinara la victoria de Trump.

He vivido dos veces en Estados Unidos y estaba seguro de que no ganaba frente al establishment republicano, los medios de comunicación y finalmente a Clinton. Ahora todo el mundo dice ‘yo lo vi’… ¡y una mierda! Creo que no había ninguna posibilidad de preverlo. Si tengo que vaticinar diría que Trump será reelegido.

¿Qué es la posverdad? Yo no tengo ni idea.

Yo tampoco lo sé. Lo que sí que me parece bien es lo de los ‘facts checkings’, que es analizar si las declaraciones del presidente son verdad. Aquí no lo hacemos. Aquí sale cualquier soplagaitas y dice ‘España es el país que más recorta en Sanidad’ y lo titulamos sin problemas.

¿Qué lección saca de su etapa como corresponsal? La guerra de los Balcanes, Oriente Medio…

Yo lo he pasado muy bien. He trabajado siempre como periodista y he vivido la etapa dorada del periodismo, especialmente como reportero de guerra. Era una época en la que había dinero en los periódicos. En esa etapa publicaba en The Guardian o The Observer y estoy muy orgulloso de aquello. Ahora estoy en una fase nueva. A veces echo en falta la anterior etapa, pero no sé si sería capaz de hacerlo.

Alfonso RojoAlfonso Rojo en la Plaza Roja de Moscú en 1981 / Igoe Mihalev

 Al poco de fundar el diario El Mundo cubrió la caída del bloque del Este. ¿Le recuerda la Europa de entonces a la de ahora? Me refiero por la amenaza del islam.

Son temas diferentes. Uno de los grandes temas que tenemos es el islam y el fanatismo islámico. Pero lo políticamente correcto es decir que nada de eso tiene que ver con el islam, lo cual es difícil de entender. Si uno asesina en nombre de Alá y se ha radicalizado en la mezquita, ¿algo tendrá que ver con el islam, no? Pero lo políticamente correcto es decir que el islam es muy bueno.

¿No lo es?

Es que no es verdad: el islam en este momento de la historia es un factor enormemente retardador, los países islámicos están mucho peor que hace 30 años, son mucho más fanáticos que antes y si pudiesen votar lo harían masivamente al partido más fanático, sin ninguna duda. Festejan los asesinatos… para Europa es un reto importante. Además no somos culpables, que es la bobada que se inventan los progres.

¿No lo somos?

Hay un problema inherente al islam. Ahora se dice mucho: es que el cristianismo tuvo inquisición y tal. No hay ni punto de comparación, ni en el origen ni en nada. El cristianismo nació como una religión contra el sistema, hay frases como “bienaventurados los pobres de espíritu” que serían inimaginables en el islam. El islam, al contrario, nació como una religión desde el poder.

¿Europa se suicida?

El 60% del gasto social del mundo está en Europa, que sólo tiene el 15% de la población mundial. Aquí hay separación de poderes y vivimos en la opulencia. Es muy difícil que esto se mantenga con las tasas de demografía que hay, con las presiones del sur, con la falta de espíritu de sacrificio de nuestra sociedad… pero es que la hemos ablandado entre todos. En algunos temas vamos a tener que tomar precauciones, aunque desgraciadamente no se va a hacer.

Ahora se habla de populismos. ¿Qué es populismo? ¿Quiénes son populistas?

Podemos no disimula. Aquí no se hace con ellos lo que sí se hace con Trump. Si Trump dice que ha habido un atentado en Suecia se comprueba la información y se dice: no ha habido atentado alguno, usted ha mentido. Podemos en cambio puede decir lo que quiera y no se comprueba. Podemos no es muy distinto al sectarismo de Izquierda Unida. Alberto Garzón, que para muchos es un santo, es un sectario de lo peor. Sin embargo, es bien visto por la opinión pública. Aquí se ha santificado a Santiago Carrillo o Julio Anguita. Podemos es producto de la crisis económica real.

¿Y no es un producto de los medios de comunicación?

Mucho más de la crisis. A medida que la crisis mengue las posibilidades de Podemos también. De hecho su gran oportunidad ha pasado. Tuvo un momento clave en que pudo determinar el mapa de España para los próximos 15 o 20 años. Fue justo hace un año: en febrero de 2016 cuando PSOE y Ciudadanos pactaron. Sólo hubiera bastado con que Podemos hubiera dado su apoyo en el Congreso y habrían metido a Pedro Sánchez en la Moncloa y ya no lo hubiéramos sacado ni con disolvente. Entonces Podemos se habría convertido en el poder hegemónico de la oposición, Rajoy se hubiera jubilado y el PP estaría a leches por los pocos caballos a repartir: es lo que sucede cuando hay muchos indios y pocos caballos.

Mariano Rajoy y Pablo IglesiasEl presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. / EFE.

Los expertos no han parado de repetir que Iglesias era un genio.

En contra de la tesis oficial del mundo periodístico de que estos de Podemos son listísimos y han estudiado mucho… ¡pues estos gilipollas pidieron el CNI, Interior y apostaron por unas segundas elecciones! Rajoy, que es un hombre denostado por muchos, ha demostrado ser diez veces más listo que el segundo. Yo me voy a hacer del club de fans de Rajoy.

Menudo titular acaba de darme.

Rajoy no es un hombre de Estado al estilo de Churchill o Margaret Thatcher, pero ha demostrado frente a sus rivales, tanto dentro como fuera del partido, que es Bismarck. Como diría San Agustín de Hipona: ‘No soy nada si me miro, pero ay, si me comparo’.

La crítica que se la hace al PP es que ha renunciado a defender ideas y que ha cerrado internamente debatir cualquier asunto. Nada de primarias.

¿Y para qué las van a hacer? Los partidos que han hecho primarias en Francia van último y penúltimo. De las primarias salió Pedro Sánchez y ahora van a hacer primarias otra vez en el PSOE de las que podría volver a salir.

¿Y el debate de ideas?

El Partido Popular me parece un partido incoloro, inodoro e insípido. Pero comparado con lo otro es mucho mejor. La alternativa a Rajoy es cadavérica. Sé que no sabemos qué postura tiene en defensa, demografía, internacional o la educación. Pero sí tengo la sensación de que a la hora de administrar no van a meternos en un atolladero insoportable. Cuando pienso a quién dejo a los niños al irme de vacaciones no se te ocurre dejárselos a Juan Carlos Monedero. El PP y Rajoy no es que ganen, es que arrollan por comparación. Rajoy volverá a ganar las próximas elecciones.

“Cuando me entrevistó la BBC les dije que eliminaran las imágenes en las que aparecían soldados españoles llorando junto a sus familiares cuando embarcaban en Cartagena; nada que ver con los ingleses que partieron a Las Malvinas”

¿El PP de hoy es el resultado de que el centro-derecha haya guardado el legado de la izquierda los últimos 40 años?

En España no ha habido debate de ideas. Se ha cedido la primogenitura ideológica a la izquierda, al igual que con el separatismo. Pero no es un problema de los políticos, han contribuido todos. ¿Quiénes son la sarta de gilipollas que decidieron que Gerona se llama Girona? En la lengua vernácula Londres es London y si dices ‘he estado en London’, pienso ¿de dónde ha salido este soplagaitas? Igual que si dices ‘el príncipe Charles’ en lugar de Carlos. Los periódicos también han pasado de Pekín a Beijing. ¿Por qué? Lo extraño de España es que de aquí salieran unos cabrones que conquistaron América. Es inexplicable. Unos tíos pequeñitos, muertos de hambre, cruzaron el Atlántico en unas barcas de mierda.

¿Dónde quedó ese espíritu?

Le cuento algo: a la vuelta de mi experiencia como corresponsal cubriendo la caída del Muro de Berlín no fui a Televisión Española ni a ningún medio español, pero me llamaron de la BBC. Durante mi intervención pusieron imágenes de la guerra y  pedí por favor que quitaran las imágenes del embarque de los soldados españoles en Cartagena.

¿Por qué?

Joder, porque lloraban. Las familias, los sargentos… todos lloraban. Y claro, lo pones en contraste con la salida de los británicos a las Malvinas y allí todo el mundo diciendo ¡a por ellos! Aquí cada vez que entrevistamos a un militar en operaciones lo primero que te dice es que es demócrata y que ha dado no sé cuántas raciones de leche a los niños… Galletas han dado muchas, pero ¿y tortazos han repartido alguno? No le he preguntado a usted si es demócrata, parece que la gente tiene obligación de decirlo.

Hablando de democracia, ¿cómo se defiende de un partido que la quiera destrozar?

No todo el mundo cabe en el arco parlamentario. Cuando estaban ilegalizados Bildu y Batasuna eran las medidas acertadas. No se puede primar a quien quiere destruir el sistema. Hay que poner unas reglas de juego estrictas y después hay que dar ciertas batallas. Uno de los grandes problemas de lo que ha ocurrido con Podemos es que la gente tiende a decir que La Sexta ha influido mucho. Pero en realidad es un factor pequeño. Lo tremendo es el absentismo de Televisión Española y Radio Nacional: la incapacidad de los medios públicos financiados por todos de sostener un debate coherente. Y va a peor. Prefieren colocar una información para no tener problemas y decir que todos somos buenos.

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