Rafa Latorre ha reflexionado en su monólogo en La Brújula sobre las reacciones del Gobierno de Pedro Sánchez a la condena de su fiscal general, Álvaro García Ortiz, que ha sido declarado culpable por el Supremo de haber revelado secretos y ha sido inhabilitado por dos años, sancionado con 12 meses de multa y obligado a pagar al novio de Ayuso 10.000 euros como compensación.
El presentador de Onda Cero ha criticado con vehemencia la carta de renuncia con la que la pieza clave de Sánchez anunció su dimisión, resaltando el hecho de que la presentó cuatro días después del fallo del alto tribunal: «La firma un dimisionario, un minuto antes, que diría José María García, de la inhabilitación».
«Porque el bueno de Álvaro ha decidido no esperar en la interinidad y ha escrito una carta en la que se muestra convencido de haber servido fielmente a la institución y de su respeto escrupuloso a la decisión de los jueces. Dice García Ortiz que quiere defender a la Fiscalía, lo que se antoja casi tan tardío como el juicio a Pujol».
En cuanto a la postura del presidente del Gobierno, destaca las palabras muy elogiosas que dedicó Sánchez en la triste hora del adiós, al enterarse de la renuncia de quien era su paladín en el Ministerio Público: «Como si fuera un soldado caído en acto de servicio», apuntó.
Sin embargo, Latorre considera que este empeño en defender la labor del ahora exfiscal general es una confesión sobre la implicación de Moncloa en la operación contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
«La verdad es que, si no querían que sospecháramos que Álvaro García Ortiz actuaba no solo inspirado, sino coordinado con el Gobierno en la operación para acabar con Ayuso, esta mala conciencia que demuestra el Ejecutivo en pleno, con el presidente a la cabeza, solo refuerza la idea de que su implicación es algo más que afectiva.
Queríamos mucho a Álvaro, pero, hombre, esto no es amor: es una confesión casi de connivencia. No olvidemos a Pilar Sánchez Acera».
En cuanto al nombramiento del nuevo fiscal general, incide en que el Ejecutivo ha estado más ocupado en atacar a los jueces del Supremo que tomaron la decisión de condenar a García Ortiz que en el relevo, Teresa Peramato; pero que siempre debemos conformarnos con que no hayan nombrado a Félix Bolaños.