OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Salvador Sostres sacude al marido de Teresa Romero por insultar a quien le ha salvado la vida

Pablo Sebastián vuelve los ojos a José María Aznar para atribuirle el último editorial de ABC contra el Gobierno de Rajoy

Luis María Anson sostiene que Rajoy, un "hombre de suerte", no se está hundiendo

Las filtraciones de la encuesta del CIS sobre Podemos y sus efectos sobre el sistema político son los temas de las principales columnas del 30 de octubre de 2014. El pavor de ayer ha dejado paso a análisis más serios y sosegados.

Arcadi Espada (El Mundo) reconoce estar harto no sólo de Podemos, al que llama Podéis, sino, también, de la tabarra catalana. Para él, con una opinión que a mí se me antoja algo estrafalaria, todo es culpa de los periodistas y, sobre todo, de la televisión.

Mucha gente que trato no da crédito a que una parte sustancial de los ciudadanos opte por el voto monstruoso. No es mi caso. Podéis es un producto de ficción, exactamente de una ficción basada sobre hechos reales, y a la potencia de semejante producto, mil veces acreditada, ha de sumarse el trato privilegiado que ha recibido de las televisiones.

No sólo por eso me parecen verosímiles las previsiones electorales que maneja el CIS. Es que el probable éxito de Podéis convive en el tiempo con un éxito mayor todavía, que es el del secesionismo catalán, con el que comparte su carácter ficcional y el apoyo mediático más entregado y fanático.

Tanto Podemos como Proceso son dos productos de la ficción televisiva de nuestra época. Es interesante observar que en la práctica ha sido indiferente que su emulsión haya sido propiciada por la televisión pública o la privada, que los haya ordenado la política o la audiencia: uno y otro sistema demuestran tener los mismos escrúpulos con la verdad. Lo decisivo para el apoderamiento ha sido la potencia del altavoz y su proyección sobre una comunidad determinada.

Y acaba su columna, titulada ‘Monstruos’, con un deseo absurdo, pero es que de alguna manera hay que acabar.

Lo que yo ahora espero con interés es el encuentro de estos dos fabuladores en el reino de ficción de Katatonia. Soy escéptico. Pero cabe la maravillosa posibilidad de que se inutilicen como dos coñas de la misma madera y sobre ese paisaje de cuentos muertos los adultos consigan hacerse finalmente con el mando a distancia.

En su columna. Raúl del Pozo (El Mundo) vende el libro que prologa: una biografía de Pedro Arriola escrita por Graciano Palomo. Se adhiere a la teoría de que Arriola aplaude la irrupción de Podemos para movilizar al votante del PP con el miedo a los rojos.

Graciano Palomo acaba de publicar ‘El Brujo’, que yo he prologado. Es la historia de Pedro Arriola, el gurú que ha logrado que dos de sus clientes hayan llegado al Palacio de la Moncloa. Un gran libro de un gran periodista, un chequeo político al vidente mejor pagado del colegio de agoreros. El rasputín de Génova, sobrino de Juan Ramón Jiménez, sufre el acoso de los enemigos porque siempre hay la tentación de apedrear a los profetas cuando se equivocan. Decían que Arriola se había equivocado al no escuchar la estampida de Podemos, a los que definió como frikis. En Toledo matizó su opinión y dijo que Podemos no será una problema, sino una oportunidad: permitirá al centroderecha movilizarse en las próximas elecciones, «teniendo en cuenta que lo que realmente infunden los chicos de Iglesias y Monedero es miedo». Arriola no cree en el fin del bipartidismo, sino en el bipartidismo como alternativa de Gobierno. Profetiza una grosse koalition.

Pilar Rahola cubre de elogios a los miembros del grupo Súmate, porque se han convertido (o eso quiere ella) en unos ‘buenos catalanes’, es decir, en nacionalistas. Sino, la verdulera de La Vanguardia les llamaría «desagradecidos», o «unionistas», o «colonizadores».

Esta es la gran valía de Súmate, que su gente no es prefabricada, ni impostada, ni es de ficción. Gente del pueblo en el sentido más puro, de raíces y sentimientos identitarios diversos, pero unidos en la estima a Cataluña y en la voluntad de un país mejor. El acto fue tan verdad porque Súmate es verdad pura. Y, por eso mismo, las palabras volaron parejas a las emociones que conciliaban, en una sala inequívocamente entregada. Ideas y sentimientos, lenguas y complicidad, lucha y esperanza. Escuchando lo que decían y la fuerza de su impulso, no pude evitar pensar en Paco Candel, un Súmate avant la lettre, tal vez el padre espiritual de todos ellos. Ciertamente estos otros catalanes conforman una Cataluña comprometida y entregada, que no sólo es su tierra a todos los efectos, sino que es la tierra que quieren mejorar, porque, a la manera que lo consideraba Candel, el progreso social y el nacional están necesariamente imbricados. Un país libre, pues, para conseguir un país mejor.

RAMONEDA PIDE EN EL DIARIO GUBERNAMENTAL LA DIMISIÓN DE RAJOY

Desde antes del verano, ABC publica editoriales contra el Gobierno del PP. Ayer publicó otro especialmente duro, en que le reclamaba a Rajoy que designase ya un candidato decente para Madrid y que tomase medidas contra la corrupción, so pena de perder las elecciones y perder el mando del PP.

Marcello (Republica.com) no considera que estos editoriales sean fruto de la independencia de un periódico de derechas respecto a un Gobierno supuestamente de derechas y cree que detrás de ellos hay una campaña orquestada, como manda el tópico. ¿Y quién la maneja? Pues Aznar, que lleva camino de convertir para la mayoría de la opinión publicada en lo que era la conspiración judeo-masónica para el diario Arriba.

No cabe duda que el ABC también respira por la herida de las ayudas que el Gobierno de Rajoy le ha propiciado al diario El País, para salvar a Prisa de la quiebra, como ahora está ayudando a los italianos -RCS Group- del diario El Mundo para compensarles por la destitución de Pedro J. al frente de la dirección del diario. Lo que, por otra parte, ha dejado en suspenso el que parecía ser un paulatino proceso de fusión entre ambos diarios -ABC y El Mundo- y sus respectivas empresas editoriales, lo que parece aparcado una vez que los italianos estarían recibiendo compensaciones con ayuda de la Moncloa.

La pregunta que se añade al duro editorial de ABC es si este rotativo está jugando contra Rajoy la carta de su columnista semanal Esperanza Aguirre -la misma que tiempo atrás jugó Pedro J. en El Mundo- o si está siendo aleccionado por el mismísimo José María Aznar, indignado como está el expresidente con la situación económica, catalana y los casos de corrupción que según el presidente de FAES se le fueron de las manos a Rajoy y Cospedal.

ABC se olvida de algo esencial: que Rajoy y Aznar están, los dos, sentados sobre el polvorín de la corrupción del PP temerosos de que alguien de los suyos hoy encausados lo haga estallar. Lo acaba de insinuar Acebes ante el juez Ruz diciendo que la contabilidad del PP no dependía de la secretaría general de este partido. Entonces ¿de quien dependían Lapuerta y Bárcenas? Pues muy sencillo de Aznar y Rajoy.

Marcello añade que hay tres periódicos peleando por recibir la etiqueta de calidad de ‘diario gubernamental’.

Y no deja de ser llamativo que este editorial de ABC, nacido al hilo del último escándalo de corrupción de Francisco Granados, que tanto Rajoy como Aguirre (otra que está sentada sobre el polvorín corrupto del PP de Madrid) conocían desde hace tiempo y por eso lo cesaron de sus cargos en Madrid, haya coincidido con otro duro editorial de El País, que es el nuevo amigo de la Moncloa -‘Roma no paga traidores’-, exigiendo al presidente unas reformas democráticas urgentes y radicales, mientras que el diario El Mundo, ahora aspirante a diario gubernamental de la mano de Casimiro García Abadillo, se deshace en elogios de Rajoy, creemos que gracias a los últimos y recientes favores recibidos desde el palacio presidencial.

Y concluye avisando a Vocento, ABC y Bieitio Rubido que se tienten la ropa.

Estupor, pues, en la Moncloa y primer aviso a Rajoy, quien ya veremos como le responde a dicho editorial porque, conociéndole como le conocemos en este tipo de afrentas, quieto no se va a quedar.

Bueno, pues a ver qué piensan en Moncloa de la columna de Josep Ramoneda en El País, al que Soraya Sáenz de Santamaría ha rescatado de la quiebra, en la que pide la dimisión de Rajoy. Con reminiscencias d ela Transición, Ramoneda titula su escrito ‘El obstáculo Rajoy’.

Desde el caso Bárcenas, Mariano Rajoy es un presidente lastrado en su legitimidad. Se dijo, entonces, que su dimisión habría creado una crisis política que España no podía permitirse por la situación económica. No vale ahora utilizar la cuestión catalana como excusa. Rajoy carece de autoridad para convertir los problemas en oportunidades. Su dimisión y la consiguiente convocatoria de elecciones anticipadas son condición necesaria para parar el deterioro institucional. No es el único, pero es el principal obstáculo. Un Parlamento profundamente renovado, con limpieza previa en las listas y algún partido nuevo, debería emprender la tarea de reconstruir el régimen político, con las reformas legales y constitucionales imprescindibles y con una nueva cultura del contrapeso entre poderes y del servicio público. Y afrontar los desajustes del sistema, también la cuestión territorial, con mentalidad abierta y voluntad pactista. Hablar como presidente sin atraer la atención de los ciudadanos no es fácil. Rajoy lo está consiguiendo. No le creen.

CAMACHO: SUSANA DÍAZ, LA ALTERNATIVA ‘FELIPISTA’

Pero, ¿hay alternativa a Rajoy? Al menos la hay a Pedro Sánchez. Ignacio Camacho (ABC) explica el atauqe de ayer de Susana Díaz contra su secretario general como un movimiento de la andaluza para presentar ante el ‘tout Madrid’ como un recambio institucional a todo lo que hay ahora.

Mucho más dotada para la política que para el gobierno, Susana Díaz debe su buena reputación a su habilidad de decir en cada sitio lo que el auditorio desea oír. Por eso suele tener buena acogida en Madrid, donde puede desplegar un discurso institucionalista sin exponerse al contraste con su escaso, casi nulo, bagaje de gestión.

Se desenvuelve con aplomo y un eco felipista en el pragmatismo socialdemócrata y en la prosodia sevillana, aunque su verdadero mensaje no esté tanto en sus palabras como en su propia presencia: una especie de sombra vigilante proyectada sobre el titubeante liderazgo del PSOE. Una figura de la plantilla que de vez en cuando salta a dejarse ver calentando por la banda.

Oyéndola hablar con familiar gravedad de cuestiones de Estado nadie dudó que había ido a presentar una alternativa in pectore: a Rajoy, a Iglesias y a su propio secretario general, al que se limitó, y sólo cuando le preguntaron, a desear «que le vaya bien». En la trastienda del socialismo se habla de pulso por el liderazgo y la estrategia, y de serias desavenencias internas por el tratamiento de la corrupción. Y algunos de los no muchos sanchistas presentes salieron asombrados de oírla formular imperativas recetas de limpieza ética como si no existieran los ERE para aplicarlas.

Que las elites madrileñas, perdón, las castas, tratan con guante blanco a Díaz lo corrobora una frase suelta de la columna de José Oneto (Republica.com):

sorprendentemente nadie le ha preguntando por los casos de corrupción de Andalucía

Y en la casta madrileña se sienta por bien ganado derecho el gallego Fernando Ónega, que en su columna de La Vanguardia repite por enésima vez su fórmula para solucionar (por unos diez años, el tiempo que le falta para retirarse de la vida de verdad) el carajal catalán.

es tomar nota de la encuesta de ayer de El País, que descubre que dos tercios de la población catalana están por el diálogo y una importante mayoría quiere una solución acordada. Pero, ay, las tensiones llegaron tan lejos, que hablar de acuerdo es una posición romántica. Para quien llama cobarde al adversario, sería una capitulación. Y quien tiene la llave de las concesiones ha dicho en el Senado que no hay por qué dar nada a quien convoca un referéndum ilegal. Al final, quien pone el sentido común es, como siempre, el pueblo que habló en esa encuesta. Supongo que algún día alguien le escuchará.

Isabel San Sebastián sigue la línea editorial de su periódico, el ABC, y propone un cambio de caras inmediato.

Parafraseando a Lampedusa, es indispensable recuperar la esencia de todo lo que fue o debió ser a fin de que nada sea igual, porque en caso de no hacerlo corremos el riesgo seguro de que venga un «salvapatrias» a dejarnos irreconocibles. El contador ya ha echado a andar. Es demasiado tarde, me temo, para llevar a cabo esas reformas antes de las elecciones. Solo cabe perfilarlas con honestidad y buscar voces limpias, voces nuevas, ajenas a la mentira, armadas de convicciones, dispuestas a pelear para salvar lo salvable.

Pero ¿pueden ser «voces nuevas» la de Susana Díaz o la de Esperanza Aguirre?

SOSTRES CENSURA LA «ARROGANCIA» DE JAVIER LIMÓN

Por fortuna, hay otros asuntos en el peristilo (¿consultó ayer el diccionario, amigo lector?).

Salvador Sostres (El Mundo) le sacude a Javier Limón, el marido de Teresa Romero en una columna titulada ‘El agradecimiento’.

La terrible arrogancia del marido de la enfermera contagiada de ébola. Dio una rueda de prensa denunciando errores y negligencias. Dijo que no aceptaba las disculpas del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Y el caso es que su mujer está viva, y que está viva gracias a unos médicos y a unos políticos que han sabido gestionar la siniestra situación con extraordinario aplomo, valentía y eficacia.

El drama del perro sacrificado no sé cuánto tiempo va a durar. Que hayamos convertido en drama a un animal sacrificado, como tantos animales se sacrifican en caso de duda -ya no digamos cuando existe la certidumbre- demuestra que no valoramos lo que tenemos. Somos náufragos de la abundancia. Tenemos el agravio suelto y el carácter atrofiado. El consejero de Sanidad acertó al reflexionar que era absurdo pedir dimisiones por el error de una enfermera quitándose un traje, y que no todos tenemos la misma capacidad de aprendizaje.

Se empieza necesitando un máster para cambiarse de traje -el consejero Rodríguez lo dijo- y se acaba insultando a quien te ha salvado la vida.

Alfonso Ussía (La Razón) debe de sentir envidia del hallazgo por Antonio Burgós del ‘tertulianés’, el idioma que se parla en las tertulias, y ha inventado el ‘cursiñol’.

El cursiñol es el idioma español que se habla y escribe preferentemente en los medios de comunicación y en los partidos políticos. Gobernaba Fraga Galicia con mayoría absoluta, y para hacer un guiño a los nacionalistas del BNG, aprobó en el Parlamento gallego la denominación oficial de ‘A Coruña’ en lugar de La Coruña, con la inteligente y sensata oposición del PSOE y del entonces alcalde de La Coruña Francisco Vázquez. Pero el idioma no se rinde a las cursilaerías autonómicas.

Todos los periódicos impresos, incluido el mío, La Razón, caen en el cursiñol. La ‘Generalitat’ de Cataluña y el ‘Consell’ de lo que sea. Está bien dicho y escrito si se habla y escribe en catalán, pero en español -de nuevo, recúrrase al diccionario de la RAE-, la ‘Generalitat’ no existe. Sí la Generalidad de Cataluña.

Como no me gusta que la gente haga el ridículo, aunque sean los académicos de la RAE Juan Luis Cebrián y Luis María Anson, me alegra recomendar el billete de hoy del director de La Vanguardia. Màrius Carol comenta un ensayo de un catedrático de economía, Tyler Cowen, sobre la desaparición de la clase media.

¿Por qué cree el autor que se acaba la clase media? No tanto por la terrible crisis que nos ha tocado vivir y que ha empequeñecido el colectivo que daba estabilidad al sistema, sino sobre todo porque la tecnología está dividiendo la sociedad en unas personas que están en lo más alto de la escala social, que sacan cada vez más partido a los avances tecnológicos, y la gente más modesta, que no los asimila y tiene malas perspectivas. Cowen cuenta que en Estados Unidos está apareciendo una nueva clase, los ‘threshold earner’, es decir, asalariados que se conforman con ir tirando, que no luchan de manera ambiciosa para obtener mejores salarios o un mejor currículum.

¿Qué será de los países industriales dentro de 20 o 30 años? Cowen cree que el 10-15% de la población será muy rico y gozará de una vida estimulante, y el resto (el 85%) tendrá salarios estancados, pero dispondrá de muchas más oportunidades de diversión barata. Algunas de estas personas vivirán bastante bien y se beneficiarán de servicios gratuitos gracias a la tecnología moderna.

Y sabiendo esto, Carol y su señorito, el conde de Godó, dedican cientos de páginas de su periódico al ‘procés’, en vez de a explicar a sus lectores la desaparición de la clase media.

El premio a la columna ridícula del día lo gana Anson. Y es que pese a lo que he escrito más arriba, los hay que se empeñan en competir para este galardón, cada día más buscado por los columnistas españoles, como el que fue director de ABC y promotor del nombramiento de Jordi Pujol como ‘Español del Año’. Esto escribe en su esquela de ElImparcial.es:

Mariano Rajoy es un hombre de suerte. Ni siquiera el gafe Pedro Arriola puede con él, a pesar de sus denodados esfuerzos para hundirle con su política de no hacer nada porque el tiempo lo arregla todo.

Comprenderá, lector, que después de leer estas frases me entrase un ataque de risa. El maestro de periodistas es el único opinador de la prensa que se atreve a decir que Rajoy tiene «suerte» y que no se está hundiendo, cuando las encuestas y el comportamiento del gallego demuestran lo contrario.

Me pregunto si lo que busca Luis María es que José Antonio Sánchez, que estuvo a sus órdenes en el ABC, se acuerde de él y le nombre para alguna tertulia o para el jurado del concurso de Miss España.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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