El diario dirigido por Francisco Rosell ofrece la estampa y el número real que TVE y medios afines al Gobierno sociocomunista han hurtado a la población española

El Mundo chafa a Sánchez revelando unas espeluznantes cifras e imágenes de los muertos por coronavirus

El rotativo calcula que el total de fenecidos por el Covid-19 estaría en torno a los 28.000 y no los 14.000 desglosados por el Ejecutivo estatal

El Mundo chafa a Sánchez revelando unas espeluznantes cifras e imágenes de los muertos por coronavirus
Pedro Sánchez, a la derecha, y la terrorífica, pero real, imagen que muestra El Mundo de este 8 de abril de 2020.

La imagen les va a dejar, y no es un juego de palabras, helados. Y cuando lean las cifras, directamente petrificados.

Así se habrá quedado también el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, congelado y paralizado, cuanto este 8 de abril de 2020, un mes después de la infausta manifestación ‘feministra’ del 8-M, haya cogido entre sus manos el diario El Mundo y haya visto la foto del Palacio de Hielo y los números que acompañan a la noticia principal.

El rotativo dirigido por Francisco Rosell lleva en su portada la estampa que hasta la fecha TVE y todos los medios afines, bien por ideología o por mor de los millones ofrecidos desde La Moncloa, han hurtado a los españoles.

Se trata de la imagen por dentro de la gran morgue del centro comercial del madrileño barrio de Hortaleza y los datos sobre el número de fallecidos por el coronavirus que, según este periódico, duplican los datos oficiales.

Es decir, que de los casi 14.000 fallecidos que ha ofrecido el Ejecutivo de Pedro Sánchez, para El Mundo la cifra se dispararía casi a 28.000 cadáveres.

El azúcar que la RTVE de ‘Roja’ María Mateos ha lanzado durante estas semanas para disimular la verdadera tragedia sobre los efectos devastadores del coronavirus, y que casi nos provoca una severa diabetes, se ha visto completamente aniquilada con una portada brutal.

SIN MORBO, SIMPLEMENTE LO QUE EL GOBIERNO NO QUERÍA QUE VIÉSEMOS

El propio editorial del diario de Rosell da unas contundentes pinceladas sobre la imagen:

Los ataúdes se alinean por orden alfabético en ocho filas sobre una pista de hielo. De los hospitales de todo Madrid llegan por decenas a diario. Y cuando salen, camino del cementerio, decenas de nuevos ataúdes vienen a ocupar su plaza hasta completar casi el medio millar. Sucede así cada día desde hace demasiados días. Recordaremos siempre las semanas en que la pandemia del Covid-19 se ensañó con los españoles. Y cuando echemos la vista atrás, una imagen acudirá a nuestra mente para expresar tanto dolor. Porque el Palacio de Hielo de Madrid era un lugar concebido para la alegría, para el ocio inocente, para la expansión de las ganas de vivir; pero hoy es el símbolo nacional de una tragedia como España no ha conocido otra desde la Guerra Civil.

El Mundo recuerda a los dirigentes el dato que siempre tratan de ocultar las autoridades. Ya no que se hayan dejado de contar muertos, sino que nuestro país ostenta la tasa de letalidad más alta del mundo.

Nuestro país ostenta un dramático récord: el de número de muertos por habitante. Ninguna otra nación del mundo presenta una tasa de letalidad tan alta. Y lo peor es que el dato oficial de defunciones –13.798 al cierre de esta edición– no es más que la punta del siniestro iceberg. Porque quienes han muerto sin haber sido ingresados ni testados ni autopsiados podrían triplicar esa cifra. Los bomberos confiesan que nunca habían tenido que rescatar tantos cadáveres solitarios en sus pisos. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha informó el lunes de que las licencias de enterramiento expedidas fueron 1.921. Casi el triple de lo que reconoce Sanidad: 708. En marzo de 2019 hubo 1.691 fallecimientos por los 3.319 de este marzo. Si extrapolamos esta lógica al conjunto de España descubriremos que el Covid-19 habría matado ya a entre 27.000 y 41.000 personas.

Además considera que desde un inicio se están ofreciendo los datos que arroja la mortal pandemia de una manera que narcotiza a los ciudadanos. No son cifras estadísticas sobre turismo o sobre consumo energético, se trata de personas de carne y hueso, de vidas arrebatadas en cuestión de cinco semanas.

Cuando la muerte toma proporciones industriales corremos el riesgo de convertirla en estadística. Números, curvas o gráficos ayudan a informar de la evolución de la pandemia; y sin embargo su asepsia narcotiza, difumina los contornos del increíble drama humano que padecemos. Y eso no es justo con los muertos, con el desgarro singular que supone cada uno de ellos; pero sobre todo no es justo con los vivos. Que no se merecen estrategias de distracción. Que tienen derecho a formarse la idea exacta de lo que está sucediendo. Es humano rehuir el sufrimiento. Es infame tratar de ocultarlo.

Y como bien remata el artículo editorial, aquí no se trata ni de edulcorar ni de buscar el morbo, sino de informar. Y es que mientras la TVE que pagamos todos los españoles trata de hacernos reír con ‘Diarios de una cuarentena‘ para que los paniaguados Carlos Bardem y compañía hagan incluso negocio del drama del coronavirus, El Mundo se atreve a dar el primer paso y mostrar la horrenda realidad que se nos ha venido hurtando.

Somos muy conscientes de que las fotografías que abren esta edición de El Mundo, y que sus lectores deben al formidable trabajo de Fernando Lázaro, contienen una cruda verdad que golpea a quien las mira. Pero la labor del periodismo no consiste en edulcorar los hechos, como si el público fuera menor de edad, sino en exponerlos al juicio adulto de los ciudadanos con la mayor claridad posible. La noticia es que los españoles mueren a cientos cada día. Que sus cadáveres deben ser conservados en una pista de hielo porque las funerarias no dan abasto. Y que sería monstruoso que nos acostumbrásemos a la cotidiana mutilación de nuestro cuerpo social.

 

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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