Entre Bambalinas.- Las lágrimas de Micky Molina en recuerdo de su padre.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)

A los grandes no se les olvida, ni con el paso del tiempo, que la temporalidad y el fluir de la vida fueron casi una obsesión para Antonio Machado en toda su obra poética: «La poesía es palabra esencial en el tiempo», decía.

Del poeta de la generación del 98 saltamos a un poeta de la copla. Cuando están a punto de cumplirse veinte años de la muerte de Antonio Molina, su hijo Miguel prepara un homenaje-espectáculo, primero en el Teatro Cervantes de Málaga para el próximo 7 de julio y después en el madrileño Teatro Hagüen-Dazs el 18 del mismo mes.

Rafa Garcel llevará la voz cantante de esta puesta en escena emulando y recreando las canciones del mítico artista. «El inmigrante», «Soy minero» o «Cocinero, cocinero» serán algunos de los temas que interprete este andaluz que promete tener una carrera llena de éxitos.

Antonio Molina fue un cantaor prodigioso y Garcel ha sabido captar de maravilla su arte dándole un toque personal, con lo que la actuación no se queda en una imitación al homenajeado, él impregna su propio carisma: «Mi admiración por Antonio Molina me la contagió mi abuelo materno que me enseñaba sus canciones y yo siendo un niño ya las cantaba». Garcel prepara un disco con temas hechos a su medida donde se alternarán la copla y el bolero.

Miguel Molina ha estado detrás de este emotivo espectáculo, el actor y Garcel se conocieron en un programa de televisión y conectaron desde el primer instante. La idea del homenaje surgió después. Cuando Micky escucha a Garcel emular a su padre desde el escenario, no puede evitar emocionarse, se le caen las lágrimas al recordar a su progenitor.

Con más canas y con más brillo en la mirada he visto a Micky Molina, su vida siempre estuvo marcada por una exagerada agitación sentimental que con hijos de por medio siempre le trajo problemas, ahora pinta muy distinto, nos conocemos desde hace años, no diré cuantos, pero estoy segura que es ahora cuando experimenta esa serenidad que tanto le ha costado encontrar: «Mabel, me siento feliz, a mi mujer Sandra la amo muchísimo, con sus hijas me llevo genial y lo más importante es que ya tengo a mi hijo Antonio de 11 años conmigo, mi niño vive a caballo entre Islandia y España. Además, estoy muy orgulloso de él, tiene madera de artista, ya ha colaborado en dos películas una inglesa y otra islandesa, tiene unas dotes interpretativas de escándalo», me cuenta el orgulloso padre y es que de casta le viene al galgo.

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