Mujer de mi sonrisa.
Te describo así alegre
como un aviso nuevo,
siempre puedes hacerlo
ya hablaron esas manos;
la balanza del arte
más sencilla es la gracia,
y la encuentro con tu alma
la reconozco en verso,
se apresura en tu estrella
y toca interruptores.
La cálida ilusión
de los días complejos
que recuerda el lenguaje
es precisa y sentida,
y en los mapas trazada
negando el desconsuelo,
y afirmando el amor
la pérdida desvelas,
como bien pronto sabes
entre pasas de bronce.
El afán desmedido
en todos tus trabajos,
y ese esfuerzo terrible
en todos los lugares,
fabrican las palabras
en todas tus miradas,
y escriben en libreta
de mi alma dolorida;
todos tus contratiempos
porque son todos míos.
Piensa en un aroma único
de invierno o primavera,
alegre igual que tú
y bella sin igual;
confluye el pensamiento
en la guía del poema,
donde te reconoce
la atención y la pausa,
que a un beso que se da
se responde con otro.
Mujer de mi sonrisa.
Te describo así alegre
como un aviso nuevo,
siempre puedes hacerlo
ya hablaron esas manos;
la balanza del arte
más sencilla es la gracia,
y la encuentro con tu alma
la reconozco en verso,
se apresura en tu estrella
y toca interruptores.
La cálida ilusión
de los días complejos
que recuerda el lenguaje
es precisa y sentida,
y en los mapas trazada
negando el desconsuelo,
y afirmando el amor
la pérdida desvelas,
como bien pronto sabes
entre pasas de bronce.
El afán desmedido
en todos tus trabajos,
y ese esfuerzo terrible
en todos los lugares,
fabrican las palabras
en todas tus miradas,
y escriben en libreta
de mi alma dolorida;
todos tus contratiempos
porque son todos míos.
Piensa en un aroma único
de invierno o primavera,
alegre igual que tú
y bella sin igual;
confluye el pensamiento
en la guía del poema,
donde te reconoce
la atención y la pausa,
que a un beso que se da
se responde con otro.
José Pómez
http://pomez.net
