Ningún partido dispara al tesorero

Ningún partido dispara al tesorero

(PD).- “Lo más estúpido que se puede hacer en un partido es disparar contra el tesorero”, asegura un dirigente del PP. Bárcenas se aferra al cargo y alega que su discutido patrimonio es fruto de su trabajo. Galeote niega cualquier irregularidad. Sin embargo, las explicaciones de ambos no convencen a muchos. En el mismo entorno de Rajoy, pese a sus declaraciones públicas, no falta quien recela.

Según cuenta la revista Época, la dirección del PP se encuentra tan preocupada como dividida ante la delicada situación en la que les ha situado la denominada operación Gürtel. Su imagen ha quedado seriamente comprometida desde que Luis Bárcenas, senador por Cantabria y tesorero nacional del PP, aparece en el auto del magistrado Baltasar Garzón atribuyéndole el cobro de 1,3 millones de euros de la presunta trama corrupta de Francisco Correa.

En la cúpula popular son muchos los que consideran que poco importa que la Fiscalía se haya pronunciado hasta en tres ocasiones sobre la falta de indicios suficientes para la imputación de Bárcenas. Entienden que el PP no puede permitirse ni la másmínima sombra de sospecha, por injusta que pueda ser para el afectado, sobre el tesorero. Y menos ante las elecciones europeas.

Nadie duda de que se trata de una cacería contra el partido -monterías del ya ex ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo junto a Garzón incluidas-, pero también otros tantos, descartando tajantemente cualquier tipo de financiación irregular del partido, como han asegurado Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, sospechan abiertamente sobre comportamientos irregulares de algunos de sus miembros.

Así, un destacado dirigente del partido muy próximo a Rajoy, preguntado sobre la honorabilidad de Bárcenas, reconoce que sus explicaciones son insuficientes y que su actitud genera recelos. Ni mucho menos pone la mano en el fuego por su tesorero.

Pese a que el propio Rajoy ha señalado que “nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes” -una frase que en Génova consideran tan inocentemente desafortunada como gallega-, los diputados hablan abiertamente en corrillos sobre el caso y los barones se pronuncian en privado… y hasta en público, como Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, quien ha indicado que si él estuviera en una situación “tan complicada” como la del tesorero y el eurodiputado Gerardo Galeote, dimitiría sin ninguna duda: “Me sentiría mucho más libre liberando a mi organización de mis responsabilidades”.

Otro reputado barón popular precisa que “parece que Bárcenas vive por encima de sus posibilidades”, y también considera que la mejor solución para el partido, pasa por el abandono de su cargo. El tesorero del PP asegura: “Tengo la conciencia muy tranquila”, tal y como subrayan en desde su entorno más cercano.

Citan también una frase de Bárcenas muy temida por los dirigentes populares: “No pienso dimitir”. La trasladan a este semanario el mismo día en el que algunas informaciones ya daban por sentado que haría pública su renuncia para poder defenderse del auto en que se le atribuye el cobro 1,3 millones de euros.

Las presiones internas se suceden, pero Bárcenas, trasladan desde su entorno, no sólo no piensa dimitir, sino que contaría con el aval de Rajoy para sustentar su decisión. “Otra cosa sería que le imputaran”, indican las mismas fuentes sobre el tesorero. Creen que lo contrario sería “dar carta de naturaleza a las acusaciones de Garzón”.

La versión de Bárcenas

Sobre el tesorero del PP (gerente hasta el Congreso de Valencia) pesa la acusación del juez Garzón de atribuirle el cobro de 1,3 millones de euros, además de las transcripción de una grabación oculta de un ex concejal despechado en la que Correa se jacta de haberle entregado 1.000 millones de las antiguas pesetas. El auto de Garzón incorpora un informe policial que certifica apuntes contables de la trama de Correa que incluyen las siglas L B, L Bárcenas o Luis el cabrón.

Las versiones del entorno del también senador sobre estos apuntes son dos: “O Correa fanfarroneaba con falsos pagos a Bárcenas para lograr contratos en sus visitas, o incluyó su nombre para engañar a sus compañeros y embolsarse parte de las ganancias de las empresas”.

Más información en la revista Época.

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