Si Pedro Sánchez monta un circo le crecen los enanos.
El presidente del Gobierno, que vivía muy feliz con un Pablo Casado que era incapaz de poner orden y concierto en el PP, hasta el punto de hundir a los conservadores en las encuestas, ve ahora con seria preocupación el panorama que se le avecina.
Y es que desde que Alberto Núñez Feijóo fue proclamado por aplastante mayoría líder de la formación de Génova 13 y, por ende, candidato a la Presidencia del Gobierno de España, los resultados demoscópicos no han hecho más que dar buenas noticias al líder gallego.
El que fuera jefe del Ejecutivo de la Xunta, enlazando de manera consecutiva cuatro mayorías absolutas, empieza a disparar las expectativas de los populares de cara a instalarse de nuevo en La Moncloa.
Pedro Sánchez se lleva, por tanto, un triple batacazo. Normal que sea contrario a adelantar las elecciones. Con este panorama no retendría el poder, aunque igual la espera agranda aún más la brecha que ya están abriendo las formaciones de centroderecha.
El resultado mejora en 11 los parlamentarios conseguidos por Pablo Casado en la convocatoria del 10 de noviembre de 2019, pero aún está muy lejos la posibilidad no ya de una mayoría absoluta, sino la de poder gobernar en solitario con cierta autonomía.
Evidentemente, a Núñez Feijóo no le va a quedar otra que entenderse con un Santiago Abascal (VOX) que está más que abierto e inclinado a llegar a acuerdos postelectorales con los populares.
El último sondeo arroja excelentes noticias para la formación ‘verde’, que se sitúa con 86 actas parlamentarias y acariciando un sueño impensable.
Porque, más allá de que esas más de ocho decenas de diputados sirvan para atornillar a Feijóo en la poltrona presidencial, VOX está a un paso de conseguir lo que parecía un imposible.
Los de Abascal se sitúan a solo tres escaños del PSOE.
Las previsiones para Pedro Sánchez en este último estudio es que solo obtenga 89 sillones en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.
El sorpasso que Unidas Podemos rondó en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 y su repetición el 26 de junio de 2016 puede hacerse ahora realidad, pero no por parte de un partido socialcomunista, sino de la esfera del centroderecha.

Quien sí desaparece de la escena nacional es Ciudadanos.
La fuerza de Inés Arrimadas confirma su deriva menguante y de los 57 diputados obtenidos el 28 de abril de 2019 por Albert Rivera, aunque en la repetición electoral, el 10-N de ese mismo año ya se quedó con unos escuálidos diez sillones, pasaría ahora al cero absoluto.
Está claro que el botín de votantes del partido naranja se lo reparten entre PP y VOX.
Quien sigue perdiendo votos y escaños es Unidas Podemos, entre otras razones porque, al margen de ser visto como partido gubernamental, también le perjudica el hecho de no tener definido aún quién será su cabeza de cartel de cara a las elecciones generales.

