Una panda de mangantes.
Y desde el primer día, porque se pusieron a robar en cuanto supieron que Pedro Sánchez entraba en La Moncloa al frente del Gobierno Frankenstein.
El descubrimiento tiene todas las trazas de una novela de misterio: la Guardia Civil ha dado con la clave que faltaba en el rompecabezas de la financiación corrupta que ha acechado al PSOE durante años.
La respuesta estaba, curiosamente, “frente a nuestros ojos”, en los informes financieros de una empresa navarra llamada Servinabar, que carecía de personal y actividad visible, pero movía millones en su cuenta y tenía conexiones directas con los altos mandos de Ferraz.
El escándalo ha colocado en el centro de la diana a Santos Cerdán, exnúmero tres del PSOE y mano derecha de Pedro Sánchez.
Según los documentos de la Unidad Central Operativa de la Benemérita, Cerdán controlaba el 45% de Servinabar, la constructora que había funcionado como su “caja B”.
Su estrategia era tan sencilla como efectiva: cada vez que Acciona conseguía un contrato público, Servinabar recibía un 2% del total.
Ese dinero se desviaba luego en sueldos exorbitantes, gastos lujosos y préstamos clandestinos, todo ello esquivando a Hacienda y evitando los controles públicos.
El Boletín Oficial del Registro Mercantil indicaba que Servinabar estaba destinada “a la elaboración y ejecución de toda clase de proyectos de construcción y edificación”, pero las evidencias recabadas muestran otra cara: no había empleados a excepción del cuñado de Cerdán, mientras que sus principales transacciones eran pagos a familiares y alquileres de apartamentos en Madrid para el propio exdirigente socialista.
- Ingresos anuales: superaron el millón de euros en 2021, con beneficios superiores a 110.000 euros.
- Actividad principal: cobrar el 2% por las obras públicas adjudicadas a Acciona, sobre todo en proyectos como la ampliación del Puente del Centenario en Sevilla, donde solo el cuñado de Cerdán constaba como empleado.
- Pagos a familiares: su hermana recibió 22.300 euros, su cuñado 53.000 euros y su esposa 9.500 euros; además se hicieron transferencias a la cooperativa Erkolan para seguir pagando nóminas al entorno cercano a Cerdán.
La UCO ha trazado una línea clara entre José Luis Ábalos, exministro de Transportes, y Cerdán. Ábalos era quien se encargaba de “amañar” contratos mientras que Cerdán se ocupaba de “cobrar y repartir”. Servinabar funcionaba como un “banco” dentro del entramado corrupto, mientras que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) actuaba como un “gran centro logístico”, según las acusaciones presentadas.
En este entramado también aparecen nombres como Koldo García —exasesor de Ábalos— como intermediarios facilitando los pagos ilegales.
Los documentos incautados tanto en la sede de Servinabar como en los domicilios registrados han permitido reconstruir un circuito financiero que no se limitaba a Navarra; llegaba hasta contratos tanto nacionales como internacionales. Un informe elaborado por la UCO revela cómo tras mostrar interés tanto Cerdán como Koldo, la Dirección de Carreteras bajo control socialista adjudicó la millonaria licitación del Puente del Centenario en Sevilla a Acciona, generando así 1,7 millones para Servinabar.
El capítulo marroquí: viajes oficiales y puertos con “mordida”
Las obras públicas en España no eran lo único que formaba parte del negocio. En enero de 2019, José Luis Ábalos realizó un viaje oficial a Marruecos acompañado presuntamente por Santos Cerdán y Koldo García. El objetivo real era promover los intereses de Acciona en proyectos portuarios marroquíes. Una fotografía recuperada por la Guardia Civil muestra a los tres juntos negociando posibles adjudicaciones en el país africano. Aunque Cerdán no ocupaba un cargo gubernamental, insistió para ser parte del viaje, lo cual denota su interés personal en esta operación.
El funcionamiento interno de Servinabar era tan burdo como eficaz. La empresa fue constituida en 2015 con capital mínimo y aunque oficialmente figuraba un único socio y administrador (Antxon Alonso), los documentos privados confiscados evidencian que Cerdán poseía casi la mitad de las acciones desde el inicio. Esta participación oculta le permitía mover dinero libremente, decidir sobre pagos y asignar salarios sin restricciones, siempre bajo pretextos relacionados con trabajos “insignificantes” o inexistentes.
- Pagos ocultos: Servinabar cubrió el alquiler del apartamento madrileño donde residía Cerdán; primero abonó 7.200 euros y luego otros 44.600 euros por una segunda vivienda.
- Tarjeta bancaria: La familia Cerdán utilizó una tarjeta vinculada a Servinabar hasta justo antes de la detención de Koldo García.
- Facturación engañosa: En relación con la obra del Puente del Centenario en Sevilla, Servinabar facturó cerca de 2 millones con solo un trabajador registrado.
El hallazgo del “tesoro de Cerdán” ha colocado otra vez al PSOE en una situación aún más insostenible. El informe elaborado por la UCO es devastador e ilustra un sistema profundamente corrupto donde Ferraz operaba como núcleo central. Las ramificaciones llegan hasta la SEPI y otras entidades públicas donde se contrataban familiares o allegados a los implicados para asegurar su silencio o lealtad.
No solo se está investigando el flujo monetario; también hay foco sobre el uso indebido de fondos europeos y el control sobre contratos que superan los 800 millones en años recientes. El juez instructor ha decidido levantar el secreto sumarial y ha citado a varios ex altos de Acciona y del PSOE como investigados; además se están rastreando posibles cuentas offshore y movimientos financieros que podrían complicar aún más la situación legal para los principales involucrados.
- Se dice que Servinabar incluso cubrió las compras realizadas por la esposa de Cerdán en El Corte Inglés; así lo bromeaba frecuentemente el administrador quien afirmaba que “a Paqui la conocen todas las vendedoras”.
- El entramado financiero incluía nóminas, alquileres y préstamos que pasaban por hasta tres empresas diferentes antes llegar a sus destinatarios finales.
- El primer contrato sospechoso fue adjudicado apenas 18 días después de que Pedro Sánchez asumiera el poder tras su moción de censura.
- La empresa navarra fue creada con solo 3.000 euros pero llegó a gestionar millones rápidamente sin apenas actividad real ni plantilla.
- La Guardia Civil continúa investigando qué ocurrió con casi siete millones en sobornos mientras los bienes pertenecientes a Cerdán y sus cercanos siguen bajo escrutinio judicial.
Este caso es un verdadero thriller financiero salpicado por elementos cómicos propios del mejor cine negro; deja claro que muchas veces el mayor “tesoro” está escondido donde menos lo imaginas: dentro del balance contable de una modesta empresa provincial convertida ahora en epicentro del escándalo más grande relacionado con corrupción política vivido en España durante esta última década.
