Lo hacen a cara descubierta, en defensa de España y de su democracia. Y son 271 militares.
Todos ellos firmantes de un manifiesto en el que se advierte contra «el deterioro de la democracia», «la imposición de un pensamiento único» y en el que se afirma que la «unidad de España está en peligro».
El documento está encabezado por el teniente general Emilio Pérez Alamán, el almirante José María Treviño y el teniente general Juan Antonio Álvarez Jiménez, y ha sido suscrito por generales, oficiales, legionarios y soldados. Todos retirados, pero con largo y acrisolado historial en nuestras Fuerzas Armadas.
Y lo hacen desmarcándose de otras iniciativas similares, que han suscitado un tremendo revuelo estos días y están siendo utilizadas como cortina de humo por el Gobierno PSOE-Podemos para tratar de desviar la atención y que la opinión pública no se fije en sus inmundos pactos con los proetarras de Bildu o sus concesiones a los golpistas catalanes.
«Los firmantes de esta Declaración quieren manifestar su completa desvinculación y desagrado con cuanto se ha expresado en un ‘chat’ privado -difundido en diversos medios- ajeno a nuestro sentir y esencia de soldados».
Estos 271 uniformados afirman compartir «las mismas inquietudes» que sus compañeros de la XIX Promoción del Ejército del Aire y de la XXIII de la Academia General Militar del Ejército de Tierra, expuestas por cada una en sendas cartas presidente del Parlamento Europeo y a al rey de España».
Acusan al Gobierno Sánchez de aceptar «los desprecios a España, las humillaciones a sus símbolos, el menosprecio al rey y los ataques a su efigie».
«Además de permitir violentas algaradas independentistas y golpistas con petición de indultos a condenados por sedición, así como conceder favores a terroristas con el consiguiente menosprecio a sus víctimas», bordear «la legislación vigente», buscar «el sometimiento al Poder Ejecutivo del Poder Judicial, incluida la Fiscal General del Estado», y tratar de «imponer un pensamiento único» con leyes como la de Memoria Democrática.
Agregan que «como militares, que seguimos siendo aún en la situación de retirados, mantenemos activo el Juramento que prestamos en su día de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el orden constitucional, entregando la vida si fuera preciso».
«Si bien por edad no podemos ejercer nuestra vocación de soldados en Unidades, sí hemos recuperado los derechos fundamentales a los que renunciamos voluntariamente al abrazar la carrera de las Armas. Entre ellos la libertad de opinión y expresión que nos permite firmar esta declaración, que advierte de los riesgos a que están sometiendo a nuestra Patria los responsables de dirigir el futuro de España».
Los firmantes reiteran su lealtad al Rey como mando supremo de las Fuerzas Armadas.
