Julia Navarro – Escaño Cero – Una idea de España.


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Resulta sorprendente que a estas alturas el PSOE no tenga un «modelo de Estado» y tengan que celebrar una Conferencia Política para ponerse de acuerdo sobre qué modelo de Estado les parece mejor. Si las encuestas vienen reflejando que muchos ciudadanos creen que el Estado autonómico se ha ido de las manos, es más que evidente que el actual modelo de partido en que se ha ido transformando el PSOE también se les ha ido de las manos a sus dirigentes.

El PSOE se ha convertido en una sopa de letras: Partido Socialista de Cataluña, Partido Socialista de Euskadi, Partido Socialista de Andalucía, y así comunidad autónoma por comunidad. Además a eso, hay que añadir que cada dirigente autonómico es una especie de emir en su taifa, de manera que en Ferraz tienen que andarse con pies de plomo para contentar a unos y a otros.

Por ejemplo, ahora mismo, José Antonio Griñan le está echando un órdago a Pérez Rubalcaba y lo hace porque tiene o cree tener a la federación andaluza detrás. Otro ejemplo, mal ejemplo sin duda, es el del PSC. El PSC es un partido que campa a sus anchas, que está hermanado al PSOE pero tiene su propia entidad, de manera que desde Ferraz se hacen equilibrios para no molestar a sus compañeros catalanes, y eso les está llevando, entre otras cosas, a haber abandonado su «idea de Estado», la del PSOE centenario.

Ya se sabe que el poder es una argamasa muy sólida, pero lo cierto es que los populares son los que al día de hoy parecen tener una idea de España, se podrá estar de acuerdo con ella o no, pero al menos la tienen.

Una se pregunta qué ha sido del PSOE, ese partido fue capaz de vertebrar España y que hoy va camino de convertirse en irrelevante precisamente porque ha renunciado a ser lo que era.

Juan Fernando López Aguilar y José Bono son algunos de los dirigentes socialistas que en las últimas horas han apuntado certeramente que precisamente el no tener una idea de España es parte del problema que tiene hoy el PSOE. Tienen razón, porque lo cierto es que los votantes socialistas ya no saben a qué atenerse.

La crisis del PSOE es profunda y necesita además de un buen diagnóstico, una cura de caballo. Lo peor que puede hacer Pérez Rubalcaba y su guardia de corps es hacerse trampas a si mismos y creer que la solución está en una huida hacia adelante.

Estoy entre quienes piensan que Rubalcaba no debe dimitir sino que debe pilotar el PSOE hacia un congreso extraordinario, que debe celebrarse sin prisas, pero tampoco demasiado tarde. En ese congreso el PSOE lo que debería es reencontrarse a si mismo, es decir volver a ser un partido socialdemócrata, buscando respuestas a los problemas de la sociedad de hoy, pero sin hacer malabarismos en la cuerda floja.

Rodríguez Zapatero ha sido una pesadilla para nuestro país pero también para el PSOE, de manera que también sería deseable que la dirección que saliera de ese congreso fuera una dirección seria, solvente, alejada en todo de lo que significó el zapaterismo.

A mí me da pena que a estas alturas los socialistas tengan que sentarse a pensar qué idea tienen de España y cómo articularla, porque esa es la evidencia absoluta de por qué se han ido fraguando sus fracasos. Ahora, parece que para contentar a sus compañeros catalanes van a apostar por un Estado federal, o federal asimétrico o confederal o algo así, y en mi opinión ese debate en si no es más que una muestra de su enorme debilidad.

El nuestro es un viejo país, cuyos ciudadanos tenemos más en común que diferencias, y que haber caminado juntos hasta ahora nos ha ido conformando como somos. Naturalmente que hay que tener en cuenta los sentimientos de las minorías, pero sin perder de vista la opinión de las mayorías, porque sino estaremos construyendo un país al revés. Lo dicho, resulta patético que el PSOE aún no sepa quiénes somos ni a dónde vamos.

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