Un mes perdido, tirado a la basura.
Vicente Vallés, en su tribuna de La Razón de este 28 de marzo de 2022, deja bien a las claras que el PP ha dejado pasar unas semanas de oro para haber hecho oposición dura y contundente al Gobierno Sánchez.
Por esa razón, el también presentador de Antena 3 Noticias pone deberes al que será a partir del 1-2 de abril de 2022 el nuevo presidente de la formación de la calle Génova 13, Alberto Núñez Feijóo.
Para Vallés, el Partido Popular ha vuelto a dejar en evidencia que en materia de estrategia y de medir los tiempos no está, precisamente, muy ducho:
Cuando la semana que hoy empieza llegue a su final, terminará también un pintoresco periodo de desvanecimiento protagonizado por el principal partido de la oposición. El mes que ha transcurrido desde que Pablo Casado se precipitó por el despeñadero de los líderes inconclusos, nos ha permitido comprobar que las razones –si es que hubo alguna que se pueda considerar sensata– que llevaron a los populares a retrasar tanto su sustitución al frente del partido, no eran tales.
Detalla que el presidente saliente no consiguió abandonar el cargo con un menor número de críticas y que al nuevo mandatario no le hacía falta ir por toda España para sentir el respaldo mayoritario, casi unánime de los afiliados:
Ni Casado ha tenido la ocasión de salir airoso del cargo, ni quien le sustituirá ha ganado nada que no tuviera con antelación. Alberto Núñez Feijóo ya había sido ungido por aclamación popular, sin necesidad de organizarse a sí mismo un roadshow por las sedes del partido en toda España, como si hubiera alguna duda del resultado final de esta kermés política, tan común en el centro derecha español.

Como consecuencia, el PP se ha ausentado y ha perdido un mes en el que han pasado cosas muy importantes: la invasión de Ucrania, la decisión de Pedro Sánchez de enviar armas, el anuncio de aumentar el presupuesto en Defensa, el cambio de criterio sobre el Sáhara Occidental, el conflicto del transporte, la cumbre europea sobre energía… Entretanto, el PP estaba en sus cosas, echando vistazos a su propio ombligo, dejando pasar el tiempo para que el próximo fin de semana ocurra lo que hace semanas se sabe que va a ocurrir, y hace semanas podía haber ocurrido: que Feijóo presida el partido.
Destaca la paradoja de que la oposición a Sánchez la hicieron los partidos que le respaldaron en la investidura y hasta su propio socio en el Gobierno, Unidas Podemos:
En ese tiempo, la labor de oposición a Sánchez la han realizado los propios socios de Sánchez: tanto los que forman parte de su gobierno (Unidas Podemos), como aquellos que le ofrecen sustento parlamentario (Esquerra, Bildu, PNV, Más País, Compromís). España es un país en el pasan cosas muy curiosas.
Finalmente, la semana que viene el PP tendrá nuevo presidente, aunque carecerá de escaño en el Congreso, lo que no facilitará su tarea. Por delante tendrá menos de dos años para conformar un proyecto político alternativo, que los españoles puedan considerar creíble. Porque no todo consiste en esperar a que el Gobierno caiga por su propio peso.

