Si hay algo que mueva la sensibilidad de los toledanos es sin lugar a dudas el Tajo, incluso desde la clase política, la defensa del río se enarbola como bandera de identidades colectivas, aunque luego no se desarrollen suficientes estrategias de mejora de sus aguas y riberas, y se actúe en sentido contrario, como ocurre con la tubería manchega. Pero en cualquier caso, es claro que la situación de las aguas del Tajo exige intervención inmediata y también sus riberas, puesto que de su ocupación y uso depende en gran medida su calidad. Pero si llevamos multitud de artículos y de conferencias en defensa de esos planteamientos, si existen una plataforma del Tajo, un observatorio y una Catedra del mismo que claman por la recuperación del río, organizaciones como la RABAH, una Real Fundación, y unas asociaciones que se esfuerzan por salvarlo, resulta poco comprensible que desde los equipos técnicos del ayuntamiento se informe favorablemente el proceso administrativo para la aprobación de dos proyectos hoteleros a escasos metros del cauce del río: el de la Cava y el de Tenerías, anteriormente paralizados.
En este contexto, no sorprende que se pongan en marcha, sino que eso se haga tras informes técnicos municipales que aseguran su viabilidad, y no para resolver problemas de urgencia habitacional o de cualquier otra necesidad pública. No creemos que se trate de intereses ocultos de algún tipo sino especulativos vinculados a lo que podemos calificar de “burbuja hotelera” en Toledo, una vez decaída la “inmobiliaria”, y que parece lamentablemente la única apuesta de crecimiento de los actores económicos de la ciudad. Somos conscientes de que es imposible ignorar desde el ayuntamiento que el Proyecto de Tenerías se desarrolla sobre los únicos restos de la época en la que nuestra ciudad fue un emporio industrial, sobre todo en el siglo XVI, hoy difícil de imaginar. La eliminación o soterramiento de eso restos, como un elemento patrimonial del Tajo, daría triste imagen de falta de respeto y atención desde el ayuntamiento a nuestro pasado, a nuestra historia, a nuestro paisaje, no coincidente con los compromisos contraídos en campaña electoral por los partidos que hoy lo dirigen. Además, los vestigios de las tenería y los baños árabes son elementos patrimoniales de alto valor educativo y turístico, susceptibles de atraer visitantes a las descuidadas riberas del Tajo. También sorprende que la Comisión de Urbanismo municipal haya dado rápida vía libre a la tramitación de un proyecto que exige legalmente respuesta por la Consejería de Cultura de la JCCLM de la solicitud de BIC para las tenerías y los baños árabes, presentada el pasado día 21 tras el silencio administrativo de una primera petición en idéntico sentido de febrero de 2023. Como también es sorprendente que la propia administración, la Dirección General de Cultura de la JCCLM iniciara incoación de expediente para la declaración como BIC de las tenerías y baños árabes en 2008, publicado en el D.O.C.M. (22/07/2008) y el B.O.E (05/09/2008), y luego, sumido en abandono y falta de seguimiento por la administración que lo había iniciado.
Y si vamos al proyecto de macrohotel de la Cava, de 5 alturas, dos bajo rasante, en fuerte pendiente hacia el río, y tres sobre rasante, todo a escasos metros del río, de enorme impacto visual en una zona de protección de paisaje, la vulneración de valores urbanísticos, medioambientales y legales de la zona y del río no pueden ser mayores. Por lo pronto, el proyecto destruye una zona de soto de ribera con especies endógenas, con flora y fauna específicas de las orillas del Tajo, que forman parte del corredor de biodiversidad que es el maltratado Tajo a su paso por la ciudad, no sólo por las contaminación de sus aguas sino por acciones irresponsables como la que ahora se plantea. ¿Cómo se puede presentar un proyecto de macrohotel para 110 habitaciones con 247 plazas de aparcamiento y 5 plantas de alturas en uno de los puntos visualmente más sensibles de la ciudad histórica, junto al baño de la Cava, el Puente de San Martin y de la Fábrica de Armas? Y eso se presenta como “Proyecto de Reforma Interior para mejorar la calidad urbanística de la zona”, como PERIM. ¿Pero sabemos realmente qué es el urbanismo, al margen de intereses especulativos o no confesables? ¿Acaso no se sabe que el proyecto invade la “Core Zone” y la “Buffer Zone” de Toledo como “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”, con todas las consecuencias que ese hecho comporta? ¿Se puede ignorar que la protección de esas zonas obliga a todas las administraciones españolas, empezando por el Ministerio de Cultura como garante del Tratado Internacional firmado por él en representación del Estado con la UNESCO para la inclusión de Toledo en la lista de bienes patrimonio de la Humanidad. De todo eso, no hay una sola línea en el proyecto, lo que es grave e irresponsable, y sí muchas palabras hablando de la imposible “mejora urbana” que supondría la construcción del hotel, incluida sus engañosa mejora de calidad ambiental y afirmación de “no impacto visual”. Poco se dice de las afecciones respecto a zonas inundables y nada de los problemas de tráfico que el hotel generara a la salida del puente de la Cava, en un punto ya de por sí conflictivo e inseguro vialmente.
El título del proyecto “Plan Especial de Reforma interior de mejora, Puente de la Cava”, no puede resultar más sorprendente por lo dicho, pero también por la fragilidad de sus soportes legales, el principal, lo contenido en la UA-12 del anulado POM de 2007, con el único cambio de usos residenciales por hoteleros. Así, se nos coloca en un escenario semejante al de la anterior corporación respecto a la construcción de los bloques de ampliación de Santa Teresa y que desearíamos no se convirtiera ahora en una nueva y lamentables herencia paisajística como aquella para sucesivas generaciones. En su lugar, es de esperar que los nuevos gestores políticos cumplan con sus compromisos electorales de mejora ambiental y paisajística del Tajo, dejando libres y expeditas sus márgenes, como resulta prioritario para recuperar nuestros ríos de acuerdo con las directivas europeas y el Pacto Verde europeo, y siempre con el máximo respeto a la legislación vigente. No dudamos de que se sabrá ir por responsabilidad de gestión más allá de pavimentar, una vez más, sendas que luego caen en el abandono, o de construir pasarelas entre orillas de un río cuyas aguas repelen el paseo y los usos recreativos por sus olores y contaminación.
Resulta increíble que se ofrezca como ejemplo de generosidad y de contribución a la ciudadanía “la cesión como zona verde de lo que hoy ya es verde”, y donde bajo ningún concepto se podría construir, y eso con la intención de dar continuidad a la senda del Tajo, como si ya no fuera parte de un “corredor fluvial de biodiversidad”, incompatible con el cemento y el ladrillo. Y todavía esos supuestos “favores de cesión de verde” vendrían después de haber “artificializado” una superficie de 18.379,75 m2, de ocupar 14.552,43 m2 y levantar un hotel de 5 plantas sobre 9.487 m2, a la derecha de la salida del puente de la Cava, y “mágicamente” sin impacto visual ni medioambiental. Tampoco se explica la manera de hacer compatible esa ocupación hotelera con la destrucción de flora y fauna que se citan en el proyecto y que son idénticas a los del Tajo en la Comunidad de Madrid, allí incluidos en la Red Natura 2000 como reconocimiento de su alto valor medioambiental. Así mismo, en el propio informe del proyecto se señala que la actuación propuesta coincide con el “área de interés faunístico” del Tajo del derogado Plan Especial de los Cigarrales, pero que, evidentemente, la derogación de dicho Plan no puede suponer bajo ningún concepto la derogación de valores florales y faunísticos que siguen existiendo, que prueban la excepcionalidad medioambiental del lugar y que sólo desaparecerán con la ocupación de los 18.379, 75 m2 del proyecto.
En resumen, este artículo es una llamada de atención a los poderes públicos y a la ciudadanía en defensa de los valores medioambientales, paisajísticos y patrimoniales de nuestra ciudad y del Tajo, sabiendo que eso es responsabilidad de todos. Desde la plataforma “Toledo, Sociedad, Patrimonio y Cultura” invitamos a los ciudadanos, a las organizaciones culturales de nuestra ciudad, a los ecologistas, a la plataforma del Tajo y la Catedra del Tajo, a movilizarse en defensa del Tajo y de su entorno, y de manera muy especial a las organizaciones políticas que expresaron sus compromisos con estos valores en campaña electoral. En nuestras manos, en las de todos, está la defensa de nuestro río, de nuestro patrimonio, del único vestigio que nos queda del pasado industrial del siglo XVI, y también la defensa de vistas que por su calidad ambiental, cultural y estética han sido plasmadas por pintores universales, reforzando los valores culturales por los que Toledo fue declarada por la UNESCO “Ciudad de Valor Universal Excepcional” y “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”. La legislación de urbanismo, de patrimonio y de medioambiente, así como los tratados internacionales en defensa de esos valores están con nosotros, hacen inviables ambos proyectos y esperamos que las formaciones políticas con responsabilidad en el gobierno de la ciudad sepan comprender estas razones y actuar en consecuencia.
