Empecemos por el principio, ¿qué es eso de la Justicia? Si nos vamos al principio del pensamiento humano la Justicia está vinculada con el orden social, la igualdad de los ciudadanos y la armonía en la organización ideal del propio Estado.
En la actualidad la Justicia lo vemos más centralizado en el ámbito jurídico con el objetivo de garantizar el cumplimiento de las leyes, sancionando a aquellos que las incumplan, pero la verdad es que la Justicia va mucho más allá de esta visión puramente legal.
La Justicia se basa en principios básicos como el Estado de Derecho, los Derechos Humanos, la Separación de Poderes, la Independencia Judicial, el Debido Proceso, la Presunción de Inocencia, la Igualdad ante la Ley y el Acceso a la Justicia de todos los ciudadanos.
Cuando bajamos de las palabras a los hechos todos recordamos casos recientes en los que estos principios se vienen poniendo en riesgo tanto en España como en toda la Unión Europea.
¿Realmente nadie está por encima de la ley? ¿El poder legislativo y ejecutivo funcionan de forma independiente? ¿El ministerio fiscal funciona de forma libre y sin el dominio y control del poder ejecutivo? ¿Se mantiene la presunción de inocencia en las leyes de género? ¿Se ha eliminado la necesidad de presentar las debidas pruebas de haber cometido un delito con la aplicación de leyes como la del Sí es Sí? ¿Todo el mundo tiene el mismo acceso a la justicia cuando vemos que en unos casos las sentencias se aceleran mientras en otros casos se dilatan durante años? ¡Incluso llegando a prescribir parcial o totalmente!
¿La Justicia está en riesgo? ¿La Justicia está siendo atacada?
No se puede hablar de una Justicia libre e independiente cuando con toda alegría por políticos académicamente poco preparados alzan la bandera del ‘LAWFARE’ como único argumento de defensa ante las investigaciones judiciales sufridas por ellos, sus líderes y sus partidos. ¿Debemos considerarlo como un intento de corrupción que solo busca socavar la confianza de los ciudadanos en los jueces? Injerencia política que solo busca acallar las voces discordantes de la sociedad.
No se puede hablar de una Justicia libre e independiente cuando son continuas las filtraciones de información secreta que no debería ser conocida por nadie salvo por los participantes en el proceso, información que se publica de forma intencionada por medios afines según a qué bando político. Generando un ruido mediático que en nada ayuda a la transparencia del proceso.
No se puede hablar de una Justicia libre e independiente cuando las sentencias de los tribunales formados por magistrados profesionales son elevadas a un Tribunal Constitucional que hace una posterior interpretación políticamente poco transparente de las sentencias ya consideradas firmes fuera de todo el Debido Proceso Judicial.
Si la Justicia no está siendo atacada, al menos, las señales que todos los ciudadanos vemos no son tranquilizadores, quizás no está siendo atacada, pero sí se está poniendo en riesgo tanto en su funcionamiento como en la muy necesaria confianza en ella por parte de todos los ciudadanos.
No es buena señal lo que estamos escuchando respecto a los nombramientos de los fiscales y la ‘supuesta’ supeditación de sus acciones a la voluntad del Poder Ejecutivo, una mayoría lo interpretamos como un claro ejemplo de falta de independencia, así como el debilitamiento en los requisitos para la incorporación a la carrera judicial o a instituciones muy profesionalizadas de la policía judicial, equipos que han venido siendo esenciales en el desarrollo de complicadas y sensibles investigaciones de corrupción de una casta política cada vez más desacreditada a los ojos de todos los ciudadanos.
Las señales no son buenas en España, pero tampoco lo son las que nos llegan desde la Unión Europea, recientemente ha tenido que venir un político del otro lado del Atlántico (JD Vance, vicepresidente de EEUU) a poner voz a muchos ciudadanos europeos que vemos con creciente preocupación las limitaciones a la libertad de expresión y a la libertad de escuchar libremente opiniones a favor o en contra de nuestras propias ideas.
Los riesgos están muy presentes y todos observamos movimientos que están haciendo que dichos riesgos se vean poco a poco materializarse: Nombramiento de jueces afines, manipulación de leyes, uso de la Justicia para la persecución política, aplicación de leyes de excepción, nombramiento de personal leal en las Fuerzas de Seguridad, …
¿Y dónde está el famoso cuarto poder? ¿Dónde está el contrapeso de los medios de comunicación? ¿Sigue existiendo?
Algunos diremos que Sí y otros diremos que No, que ni existe, ni está, ni se le espera. Estamos viendo como entre los propios medios se tratan de hacer callar las voces disidentes de la corriente gubernamental, recientemente hemos visto cómo la eliminación del organismo USAID está haciendo temblar a numerosos grupos mediáticos propensos al ‘control’ oficial y no tan oficial de los gobiernos europeos, grupos mediáticos que se han ido autoproclamando como garantes inquisitoriales de la verdad suprema, verdad que según parece no era tan suprema y dependía más de los flujos de millones que circulaban desde ciertos despachos dedicados a la defensa de una línea de pensamiento, mientras que se cancelaba al pensamiento disidente.
¿Quién son esos VERIFICADORES? Todos pensábamos que eran grupos realmente informados que disponían de los medios y capacidades suficientes para poder ‘separar la paja del trigo de la verdad’, pero según las recientes informaciones parece que sus verificaciones no eran del todo ‘neutrales’ ya que hay acusaciones que indican que realmente eran decisiones ‘convenientemente engrasadas’ por fondos procedentes de organizaciones y naciones externas.
Recientemente la Unión Europea ha anulado unas elecciones de un país europeo por ‘supuestas influencias, no muy claramente probadas,’ de un país externo a la Unión Europea, pero … ¿no debería considerarse igualmente una influencia extranjera en las elecciones de todos los países europeos el riego con abundante caudales económicos a medios, organizaciones, instituciones y personas las actividades de USAID? ¿O realmente el problema no es la lluvia de millones sino el lugar donde cae dicha lluvia de millones? Si caen sobre la corriente políticamente dominante en la UE … ¡Es bueno! Y si cae en la corriente NO políticamente dominante en la UE … ¡NO es bueno!
Concluyendo, que esté en riesgo la Justicia en España no es un tema exclusivamente de jueces, sino que es un asunto del conjunto de la sociedad, que la Justicia funcione es un tema de jueces, de poderes y contrapoderes, de libertad de expresión, de imparcialidad de los medios de comunicación, de transparencia del proceso, de correcto funcionamiento de las unidades policiales y cuerpos de seguridad, de un adecuada información de los ciudadanos y de un acceso en igualdad.
¿Existe Justicia en España? Sí
¿La Justicia en España está en riesgo? También.
