En nuestro país, el número de amas de casa ha ido disminuyendo en las últimas décadas. En 2023, se estimaba un número alrededor de 2.892.200 amas de casa, en el año 2024 la cifra siguió bajando siendo un 43% más baja que en 2022, cuando había 5 millones.
La mayoría de personas en esta situación son mujeres y su edad suele superar los 70 años, mientras que dos décadas atrás, sus edades oscilaban mayoritariamente entre los 50 y 60.
Otro aspecto a destacar es el aumento de hombres en inactividad laboral que se dedican a las labores del hogar. Aunque la cifra sigue siendo baja, ésta se ha multiplicado por cinco respecto al año 2002. La mayoría de los hombres en esta situación, tiene entre 60 y 64 años.
Ha sido a las mujeres, a quien tradicionalmente y especialmente se nos ha inculcado desde la infancia que los cuidados son nuestra función, y aunque tenemos muy arraigada esta idea, las mujeres hemos entrado con fuerza en el mercado laboral.
En la sociedad en la que vivimos, damos por hecho que para que una mujer se sienta realizada ha estar presente en el mundo laboral y el hecho de elegir ser ama de casa, nos puede parecer “arcaico” e incluso machista.
Lo curioso, es que gracias a las redes sociales, podemos ver que se ha puesto de moda el papel de las amas de casa tradicionales (tendencia tradwife).
Compuesto por los términos “tradicional” y “esposa”, el término no describe otra cosa que a una mujer que, según el modelo de los años 50, se ocupa del hogar, los niños y la cocina mientras el hombre persigue un empleo remunerado con el que mantener a la familia.
Este movimiento se forjó hace unos años entre mujeres blancas y de clase media en Reino Unido y ahora vive su auge gracias a influencers femeninas que residen en Estados Unidos.
Para ser una tradwife debes de centrarte en la cocina y en la repostería con ingredientes frescos y con elaboración propia de todos los alimentos. Las necesidades de su marido y sus hijos son el centro de atención y marcan la pauta a la hora de elegir recetas. Es indispensable publicarlo todo en las redes. En la mayoría de casos, ser tradwife es un lucrativo negocio por el pago de marcas que anuncian subliminalmente y los productos /marcas que ellas mismas crean.
Frente al “fenómeno” tradwife nos encontramos con el tradhusband ( marido tradicional). El marido tradicional se define como el hombre que va a trabajar todos los días para mantener a su familia ( el proveedor). El tradhusband espera que su esposa tradicional se quede en casa, cuide de la familia, cocine, limpie y haga de ella un “hogar”.
Los defensores de estas dos tendencias consideran que cuando el hombre como la mujer trabajan y comparten los gastos y las tareas del hogar, estos son roles “No tradicionales” tanto para el hombre como la mujer. Cada uno ha de tener su rol tradicional perfectamente delimitado.
En el caso de las mujeres, podemos pensar que esta nueva moda supone un retroceso peligroso que aboga por unos roles de género anticuados, limitando así el potencial de la mujer en otros ámbitos fuera del hogar. Frente a la lucha por la igualdad de género, promover el papel de la mujer como principal responsable del hogar puede arruinar décadas de progreso por el que todos hemos luchado.
