Diga el Sánchez lo que diga,
Ya le cree poca gente,
Y no es por lo que miente,
Que eso le importa una higa,
Sino por lo que no siente;
Que le digan que gobierna
Con quienes van con linterna,
Pero alumbran su casa
Con voltios, él se lo pasa,
Con perdón, … ¡por la entrepierna!;
Que le halague su desprecio
Por activa y por pasiva
La imposible alternativa
En Moncloa, y, tan recio,
Se mantenga en su ofensiva
Contra tantos españoles
Ajenos a sus faroles,
Cuál si España va mejor,
-ya hay que estar de buen humor-,
Es por él, … ¡tiene bemoles!;
Él, lo que tiene a gala,
Es su profunda inquina
A la España que le mina,
Bien sea con pico y pala,
O sino con la gallina
Que pone los huevos de oro,
Mientras que el mayor aforo
De la suya, al revés,
Por el ir campo a través,
Que es por él, … ¡tiene bemoles!;
Con estas tres alusiones,
Más otras que a borbotones
Van helando corazones,
Son suficientes razones,
Vistos del Sánchez sus dones,
Que obnubilan a sus clones,
Pero a los demás, nones,
Pues son otros los pendones
Que guían sus procesiones,
Para el … ¡manda cojones!.

