No es por el camino que vamos, que no vamos bien;
Es, para que nos enteramos, que vamos muy mal;
Vuelve otra ves lo que hasta ahora era un edén
De paz y concordia, a ser del odio un matorral;
Si, señor Sánchez, usted nos lleva con este tren
Pendiente abajo y sin frenos, al fuego infernal
Del enfrentamiento de una mitad de España
Con la otra mitad … La prueba del algodón no engaña:
Don la aprobación de la Memoria Democrática,
Usted, ¡insensato!, ha puesto al pie de los caballos,
No solo en teoría, sino también práctica-
mente, , según su perverso entender, a los vasallos
De “¡l capital, con la mortífera con la cruel y mortífera táctica
De la hoz y el martillo, peor que las peleas de gallos,
En las que corre la sangre cuando vence la suerte,
Y de no haberla, firme, la sentencia de muerte;
A usted, como a sus huestes, la paz les agobia;
Lo que les entusiasma es la voz de la Rita,
Gritando “¡ardereis como en el treinta y seis!”… La fobia
A la convivencia de tal modo les irrita,
Que, para más Inri, la convierten en “La novia
De la muerte”, al ver que su tren ni anda ni pita;
Su rencor, porque su sino no puede ser otro,
Lo sacian, mientras tanto, con la pena del potro,
Al que nos condenan, a tenor de las encuestas,
El tiempo que les queda para subir las cuestas
De la derrota, no para con las botas puestas
Morir, … ¡pues tal honor no cotiza en sus gestas!.

