Se oye, y se lee mucho, que la palabra “wēijī”en Chino, o “kiki” en japonés, significan crisis – representadas por los dos caracteres juntos que ilustran la cabecera de este artículo – y que el primero equivale a peligro y el segundo a oportunidad. O sea, que en una crisis habría no solo adversidades, pero también oportunidades para cambiar a mejor. Aunque no es exactamente así, tomemos la libertad, como recurso retórico, para sugerir que en esta crisis de investidura para formar gobierno en España hay no solo el peligro de volver a un gobierno inestable, conflictivo y constantemente estresante para la población, con “las dos Españas” permanentemente enfrentadas, cosa que a los separatistas les favorece. Tuvimos una legislatura – ahora en funciones – muy problemática, con las instituciones deteriorándose día tras día. Pero con la decisión del Rey de proponer al candidato liberal, el mas votado, existe la oportunidad concreta de crear una mejor situación en nuestro país durante la XV Legislatura.
Analistas, tertulianos, y periodistas de todos los colores dicen mas o menos lo mismo, desde que tenemos enfrente el nudo gordiano de como formar gobierno: o se consiguen apoyos de una miríada de partidos menores – incompatibles con la unidad de España, la concordia saludable, productiva y verdaderamente progresista – o vamos a nuevas eleciones. En realidad, matemáticamente, lo que los españoles han votado mayoritariamente es a dos partidos, unidos por el centro político. Uno de centroderecha (PP) y otro de centroizquierda (PSOE). Ciudadanos también estaría aquí, si hubiera participado de las elecciones… Y otro conservador, pero constitucionalista, en tercera posición. Solamente entre los dos primeros, ya constituyen una aplastante mayoría de por lo menos 2/3 del electorado. Y el tercero suma otros 3 millones de votos. El resto son residuales de todo tipo y sin unidad de nexo, literalmente “una jaula de grillos”.
En otros países desarrollados esto ya ha ocurrido, como en Alemania, Austria, Inglaterra, Japón, Italia, etc., y fue resuelto con lo que se ha denominado una “gran coalición”. Y ya está. No habría que redescubrir la rueda. Además, en la Union Europea el PP y el PSOE generalmente ya votan juntos. Y en el Senado está todo resuelto, en caso de tener que usar el 155 para “devolver a la jaula algún grillo que se hubiera escapado”…
Sánchez podría volver a la centrada y moderada socialdemocracia que profesaba antes de asociarse con el bloque comunista (Podemos-IU/Sumar). Aprovechando para librarse de la tutela y tensión constante que genera el “wheeler-dealer” Zapatero y su Grupo de Puebla, que ya incluye varios miembros del conglomerado de las diversas facciones de corte marxista en Sumar. Vamos, finalmente podría dormir tranquilo y salir a la calle sin abucheos en su país.
La oposición se reduciría a un batiburrillo de todos los que no quieren contribuir al verdadero progreso del Estado y su gente. Todos esos ruidosos y conflictivos partidos de los extremos se difuminarían automáticamente en la insignificancia de su impotencia, y quizá algunos hasta desparecerían sin necesidad de ilegalizarlos. Sin el bochinche atronador de la última legislatura, el gobierno se podría concentrar en resolver todos los problemas realmente importantes para nuestra Patria, Europa, y la Geopolítica mundial actualmente en ebullición.
Con los grandes partidos constitucionalistas coligados en alguna fórmula racional. por el bien de España como única brújula, el pool de talento es mucho mayor para encontrar competentes “ministrables” y secretarios de estado cualificados, evitando el actual “principio de Peter” generalizado, como por ejemplo en el presente consejo de ministros. Además, este órgano donde mucha información sensible se discute, quedaría libre de posibles “topos” peligrosos para los intereses de nuestro país.
¿Quién podría catalizar esa utópica gran coalición? ¿Una segunda Transición, para terminar con el desmadre creciente? ¿Un verdadero pacto del abrazo? Quizá Su Majestad, arbitrando y moderando podría hacerlo – cómo reza la Constitución – llegados el siguiente paso y oportunidad. No podemos ni siquiera imaginar los resultados positivos de cristalizar esta “gran coalición de la concordia”, de los partidos constitucionalistas, para garantizar la unidad de España: para nuestro prestigio y fuerza en la UE; para la reputación internacional con esta muestra de sensatez y madurez; para la inversión y los mercados; y para nuestra estabilidad política, económica y social. Todos dormiríamos mejor. Pero, al parecer esto no es posible en nuestro país. ¨Spain is different”, dicen.
Bueno, por lo menos ya hemos retomado el rumbo gracias a un excelente Jefe del Estado al timón. El primer paso con el pié derecho ha sido dado. Partido a partido (ya se ve que soy del Atlético).
Una vez mas Su Majestad el Rey no nos ha defraudado, como había augurado. De una crisis ha creado una oportunidad. Otra vez ha demostrado su seny (no jab intended).
Para los que hablan catalán (al menos “en la intimidad”…), os dejo con un verso del seny tradicional, muy apropiado para la investidura:
No vos ‘nemoreu, amor,
de cap president gallardo
que és com la flor d’olivarda:
molt guapo, i dolent d’olor
Y para lo que no entienden ese bonito idioma, la traducción libre:
No te enamores, amor,
de ningún presidente gallardo,
que es como la flor de la olivarda
muy guapa, y maloliente

