Muchas veces he pasado por este apeadero de la línea de Alta Velocidad en mis viajes de Madrid a Córdoba y viceversa. El último fue el 8 de enero de este año en curso. Y quiero recordar que el tren temblaba más de lo acostumbrado… O igual me lo invento y lo he soñado, tras el fatal accidente del 18 de enero. Diez días antes yo pasé con un tren de la compañía francesa Ouigo por este mismo lugar. Desde este fatal accidente ferroviario mi cabeza no deja de pensar en todo lo sucedido. Yo mismo podía haber tenido este fatal desenlace… Uno se queda con el corazón apretado y el alma encogida.
Y empiezo a pensar en los héroes anónimos de esta tragedia. He leído de un trabajador de la ONCE que con su quad fue trasladando heridos, o un joven que llegó hasta el lugar de los hechos y también comenzó a rescatar personas. Y personal sanitario, y agentes de seguridad, y muchas personas anónimas de la bella localidad cordobesa de Adamuz. Gente corriente con corazón grande. Personas con buenos sentimientos que se vuelcan ante el dolor ajeno. Españoles con los que merece la pena convivir.
Al día siguiente comenzamos a saber cómo fue el accidente. Un tren había descarrilado, el de la compañía italiana Iryo, y al poco, aseguran que solo 20 segundos después, y en dirección contraria un Alvia de Renfe. Choque brutal y comienza la suma de muertos, heridos, desaparecidos… Los expertos comienzan a supervisar todo y ven como un rail estaba partido. Hoy miércoles se cree que esta fue la causa de que el Iryo descarrilara… y luego hubiera un choque tremendo…
Y ahora digo yo. Aquí alguien tendrá la culpa de que el mantenimiento de las vías no sea el adecuado. Nos informan que eran supervisadas desde la época del encarcelado ministro Ávalos por subcontratas. Seguramente las que menos pidieran por hacer este mantenimiento tan necesario. Y el actual ministro mi tocayo Puente, comienza con sus declaraciones absurdas. Nadie, ninguna autoridad tiene la responsabilidad de este cruel accidente. Todo sigue igual. Personas que echan largos discursos, sofistas del poder, que no asumen ningún tipo de responsabilidad. Pasó con la Dana, ha pasado con el apagón y pasará, espero que no, con el accidente de Adamuz.
Creo firmemente que esto nos debe llevar a pensar y luego a actuar. Se ha demostrado que la corrupción de ciertas personas incide en el bienestar de todas las personas que habitamos esta bella Nación. Esperemos que la justicia haga lo que tiene que hacer y nos muestre donde ha ido el dinero de nuestros impuestos… Y al que estas palabras junta le da la impresión… Que mucho de ese dinero se ha ido a asesores, a enchufados, a familiares, a vicios y demás de algunas personas de nuestra clase política. Todo cada vez va peor. Electricidad, infraestructuras de todo tipo… Impuestos sigue habiendo, pero nuestro bienestar se sigue deteriorando.
Creo que todos debemos decir, mejor gritar: Basta ya. Queremos, necesitamos políticos honrados que trabajen, sí trabajar, por el bien común de todos los españoles. Desde que tengo uso de razón he oído que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos para gobernar un país. Y eso es lo que necesitamos políticos que trabajen, que luchen, que se preocupen por sus ciudadanos…
Desgracias, accidentes, catástrofes… siempre ha habido, hay y habrá. Lo importante es que los que dirigen nuestro hermoso país se preocupen por anticiparse a ellas. Y esto se consigue con unas buenas y cuidadas infraestructuras, con una buena educación, sanidad… Es decir, hacer que los servicios que todos necesitamos estén a la altura de todos los ciudadanos.
Esperemos y deseamos que no haya más catástrofes como éstas, que podían haber sido perfectamente evitadas. Queremos, creo que todos, que nuestros políticos no se enzarcen entre ellos, no respondan con el infantil: y tú más. Y hagan política, y que vivan y trabajen para los ciudadanos de su Polis. Solo eso, o será mucho. Espero que no.
