Me declaro ingenuo e indignado.
MADRID, 1 (OTR/PRESS) Todas las grandes polémicas de la actualidad no sirven para nada positivo sino todo lo contrario: sirven para agravar la crisis económica, retrasar la efectividad de las medidas que se toman e incluso impedir que algunas lleguen a tomarse o a cristalizar. Es ridículo seguir con la historia de la necesidad del adelanto