Bokabulario

La ministra CeCé acaba con los museos

Érase una vez, un país de fábula llamado Expaña que gobernaba un tal Rodríguez y donde ocurrían cosas asombrosas. Rodríguez, que pasó a la historia por ser el Justiciero de las Mujeres, necesitaba mujeres para ponerlas al frente de ministerios y que repartiesen así paz y felicidad entre los españoles.

La más bondadosa de estas mujeres-cuota fue Carmen Calvo Poyato, también llamada CeCé. En el reparto de cargos le tocó el Ministerio de Cultura. Carmencita era una mujer muy pero que muy progresista, tanto que había prohibido a su hija comprar discos en el topmanta, pero habría asistido encantada la boda de ésta con otra mujer. Con 50 años se consideraba joven (sic) y, por supuesto, superprogresista, es decir, sufría:

No puedo decir que fui feliz porque de pequeña fui demasiado consciente de las cosas que me rodeaban, sobre todo de las desigualdades. (…) sigo pensando en la gente que tiene que trabajar 14 horas para comer, en los que no comen… ¡No se me quita de la cabeza! Por eso no pierdo nunca mi brújula, por eso no me engancho a nada caro, nada elitista

como los zapatos de Manolo Blanhik y los abrigos de pieles.

Nada más entrar en el Ministerio, CeCé decidió desmantelar los museos, cárceles del arte, donde las pinturas y las esculturas se guardan para que sólo las vean los burgueses. ¡El arte debe estar en la calle para que lo disfruten todas las personas humanas y animales, desde los gamberros del botellón a la paloma y el perro que usan las estatuas como aliviadero!

Así que CeCé procedió a repartir el contenido de los museos y los archivos entre los progresistas y los amiguitos de los progresistas. De acuerdo con el Justiciero de las Mujeres, entregó unas cajas de documentos robados por el Ogro Franco al Gobierno de Cataluña. También sacó de un museo la Dama de Elche y la devolvió a su pueblo, pese a que los reaccionarios decían que se podía deteriorar en el traslado.

Pero de esta obra de bondad, quedaron al margen los fachas, los que le obligaron a ver fotos de Irak. De este modo, los propietarios indebidos de obras de arte expoliadas como el Códice de Orihuela y el Museo Marés, se quedaron con ellas.

Cuando se escribe este cuento, CeCé la Progresista prepara la devolución a sus legítimos propietarios de otros trozos de cultura: el cuadro Guernica a Arzalluz, la catedral de Córdoba y la Alhambra de Granada a Mohamed VI, el Archivo de Indias al indio Fidel y el Acueducto de Segovia al alcalde de Roma.

¿Y dónde se ve dentro de diez años la Ministra Mini, una vez cumplida su misión?

Me veo en algún lugar haciendo que mejore mi persona a través de servir a otros.

¿No se ofrece ninguna ONG a llevársela de cooperante ya?

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

Lo más leído