La Marea de Pérez Henares

11-M: certezas y dudas (I entrega)

Comienza el juicio del 11-M y quiero estar atento a la voz de las pruebas y a la sentencia de los jueces. El ruido político no me interesa nada y me congratula la postura de Rajoy de prescindir de él.

El 11-M estaba en Antena-3, con Piquera, preparando el programa “La respuesta”. Llegó la terrible noticia . Fuimos empezando a ser conscientes de la mortífera dimensión de la matanza. Caldera era nuestro invitado. Estaba desencajado. Como todos. Electoralmente el mundo se le había caído encima.

Todos , con alguna excepcional reserva (un embajador al que llamó Pedro), creíamos a pies juntillas en la autoría de ETA. Aquella mañana mismo ABC titulaba con la búsqueda de la policía de un comando en Madrid y sobre todo los antecedentes: intento en las navidades de colocar bombas en trenes con destino a Chamartín, detención en Cañaveras (Cuenca) y Poveda de la Sierra (Guadalajara) de la furgoneta con los 500 kilogramos para un macroatentado con plano de los accesos a Madrid desde el corredor del Henares. Intento de atentado en Vaquería Verte con mochilas bomba. Verde y con asas era cubo y era ETA.

Eso creímos todos. Hasta Ibarretxe y hasta Otegui que llamaba desesperado, están grabadas, diciendo a su patrones que no “reivindicaran”. Eso creyó Aznar y cometió el último de sus gravísimos errores como gobernante. Convertir aquello en su mazo final para machacar al rival electoral. Si era ETA , el PSOE iba a quedar reducido a cenizas. Tomo las riendas y en vez de una posición de Estado: convocar ante la emergencia nacional a Moncloa a Zapatero (como firmante del Pacto Antiterrorista), a Rajoy, asi como a todos los partidos democráticos y parlamentarios, optó por un escenario operativo de imposición culminado en una manifestación con lema impuesto por él.

Por tanto el primer intento de utilización electoral fue de Aznar.

Y se le volvió radicalmente en contra. Porque según pasaron las horas las certezas de autoría de ETA se disolvían como un azucarillo. Y fue ya por la tarde cuando personalmente un policía de alto rango y mucha información me advirtió a la salida de un programa de televisión “Esto huele a moro que mata”.

Fui a la manifestación , en mi caso a la de Guadalajara, muchos de los muertos , algunos hijos de amigos, provenían de mi tierra, de ese corredor obrero , hogar y lugar de trabajo de mi padre y mío durante tantos años.


La contraprogramación electoral diseñada por Rubalcaba, con excesos rayanos en lo delictivo, comenzaba a carburar y a incrementarse a toda velocidad
. Tenía el terreno abonado y aliados mediáticos entregados y poderosísimos. Aznar seguía empeñado en ETA, llamaba a los directores de los medios y casi nos amenazaba si le poníamos (¡que imagen aquella de su dedo admonitor por televisión!) en duda. Los titulares de los diarios europeos señalaban,por contra, y ya con nitidez al terrorismo islámico.
La marea se encrespaba y se volvia contra el PP. Había excesos pero el fondo de que en vez de ETA era Al Quaeda se volvía contra el Gobierno y todo el malestar acumulado y enconado durante la guerra de Irak se desbordaba y movilizaba a quienes no solían acudir a las urnas.

Al día siguiente, de manera increíblemente veloz, la policía iba cercando a los autores, se comprobaba la autoría del video reivindicativo. El sábado, jornada de reflexión, que fue cualquier cosa menos eso se detenía a algunos de los primeros presuntos autores materiales de la matanza. Habían sido los terroristas islamicos.Y el domingo, en estado de scok , se votó y ganó Zapatero.

Siempre he pensado que si Aznar hubiera mantenido una postura de Estado y no de partido, si se hubiera puesto ante los ojos y los corazones llenos de zozobra de los españoles como una seguridad a la que agarrarse y se hubiera rodeado de todos en aquel momento de emergencia nacional hubiera sido de otra manera. Pero el quiso y creyó que con aquello arrasaría y quien acabó arrasado y con su prestigio ante los ojos de muchos hundido para siempre fue el mismo , que pensaba retirarse en olor de multitudes.

Esos son mis recuerdos «políticos» del 11-M .Los personales y humanos están ucho más ligados al dolor y la manifestación (la mas impresionnate de toda su historia en Guadalajara). Durante estos años no he entendido la obsesión del PP por regresar de continuo al asunto , sobre todo por parte de Zaplana, aunque entiendo el impacto sicológico en Acebes quien siempre ha defendido que el hizo y dijo lo correcto en tiempo (inaudito en celeridad) y forma. Es muy entendible que se sienta traicionado, porque lo fue, por algunos mandos policiales que reportaban antes al PSOE y a la SER que a su ministro.

Ahora Rajoy espera a los jueces y no quiere hacer el 11-M el eje de su estrategia de oposición. Quizá porque sabe que ese es el eje de la estrategia que le queda al gobierno, con el Estatut tambaleándose en el Constitucional y el “Proceso” enterrado bajo los escombros y los muertos de la T-4

Yo también , y creo que muchos, espero la voz de la Justicia. Para lo esencial. Queremos saber la verdad o , al menos todo lo que podamos alcanzar, de ella. Para esa segunda entrega, esto se ha alargado demasiado ya dejamos esas preguntas. Las respuestas que parece haber y las dudas y lagunas que sigue habiendo.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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