Quizás Fernando Alonso no conozca la anécdota de aquel conde asturiano tan bravo como envidioso que al decirle el rey tras la batalla que su rival, aquel día aun más valiente, recibiría el doble de lo que el pidiera , contesto sin dudarlo : “¡Que me saquen un ojo!. Alonso no pidió ayer quedarse tuerto e hizo el hombre todo lo que pudo para alcanzar su tercera gloria con los dos ojos bien abiertos, pero tanto él como España entera se puso muy contenta con el apagón total sufrido por Hamilton, su papaito y su amoroso padrino y benefactor.
El piloto español no es un dechado ni de simpatía ni de modales. Pero es que al hombre lo han estado amargando desde el primer día, como soportándolo a regañadientes, agraviándolo de continuo mientras que se prodigaban besos, carantoñas y favores al niño mimado. El trato de la escudería y de esa FIA ya convertida en covachuela de conspiraciones en nuestro imaginario , ha sido trapacero, arbitrario e injusto. Ha ofendido a Alonso pero ha sido el país entero quien se ha sentido atacado . Así que el domingo los españoles , cuando se hizo inevitable resignarse a la imposibilidad del triunfo, nos hicimos finlandeses .
Este pueblo sigue teniendo en su entraña y a flor de piel , aunque algunos no lo crean, un profundo sentido de la justicia y de la honradez. Sentía en su carne que no era justo lo que estaba sucediendo y rabiaba al presentir que una vez más y al revés que en las películas iban a ser los malos y los “malos” y los tramposos los que se salieran con la suya. Por eso hubo una curiosa explosión de alegría en la digna derrota de quien ayer volvió a subir al podio, pero sobre todo por el indigno fracaso del “niñato” al que le temblaron al final y por segunda vez las canillas.
Pero menos mal que el vencedor fue finlandés y su escudería la poderosa Ferrari. Si por un albur hubiera sido Alonso ayer el ganador , hubieran descalificado, como a ultima hora aún intento el “pérfido ingles”, (ha vuelto el tópico pero a veces que bien se ajusta a la realidad) a los que hiciera falta para darle a Hamilton los puntos necesarios que le otorgaran el título. Topó con Ferrari, pero si hubiera sido Alonso, hoy sería Hamilton quien estuviera, aunque fuera en medio de un soberano escándalo, celebrándolo con champán.
Que eso es lo que más nos ha gustado a todos, que ha convertido la herida en sonrisa, que ha aliviado la decepción: a los malos se les han quedado las botellas en el congelador y aquí se ha descorchado la sidra . Porque y ha aparecido el viejo pero también generoso orgullo español: ha ganado , sin trampas, alguien noble. Así que hoy ¡Viva Finlandia!
P.D.Unos de mis paises favoritos es Islandia,es puñado de vikingos que cree en los elfos. Pero los finlandeses tambien me han caido muy simpaticos desde siempre. Este Kimi, que dicen que es gélido, tenía que gustarle mucho a los brithis ¿no?, porque eso debe ser muy «cool».
