La Marea de Pérez Henares

Al presidente no le caduca la bula

Bajo el gobierno de Zapatero, España se ha convertido en la campeona absoluta del paro en Europa. Ha roto todos los registros. Un millón más de parados en el último año, más de 800.000 bajas de cotizantes en la Seguridad Social , ritmos de destrucción de empleo que han superado los seis mil diarios y lograr superar en seis puntos porcentuales a la media general de la Unión Europea. Todo ello-es un hecho supongo que incontestable y no asunto opinable como hasta hace nada pretendía el propio presidente de la crisis- bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero . Lo que no quiere decir tampoco, que por su exclusiva responsabilidad y única culpa. No. Pero lleva cinco años en el Gobierno de España y tampoco es, como pretenden sus voceros, que de esta cuestión no tenga ni la más mínima, ninguna vamos, que les ajena y en absoluto imputable. Que el malo, en todo caso y como ya se sabe, es Bush.

Ni una cosa ni la otra son defendibles y esgrimirlas como argumento no es más que un sectario insulto a la inteligencia de los ciudadanos. Por supuesto que hay raíces internacionales y globales en la crisis. Sin duda en la financiera. Nadie en su sano juicio puede negarlo. Como tampoco se puede que España, por su concentración ladrillera , por su modelo de crecimiento y por la ceguera gubernamental- y esto es fácilmente demostrable-negando la evidencia del problema y acusando de catastrofistas antipatriotas a quienes avisaban ya no de esta catástrofe sino de problemas serios en nuestra economía.

¿Qué se hubiera dicho del osado que hubiera vaticinado mas de 3 millones de parados a finales de año y un horizonte de 4 millones para el 2009?. Había sido condenado a las tinieblas exteriores como el peor profeta del Apocalipsis, como un agorero siniestro y repulsivo.

Y es aquí donde radica la más que evidente responsabilidad del Gobierno. ¿O no es cierto que negó hasta la posibilidad de crisis? ¿O es mentira que alardeo de objetivos conseguidos y vaticinó y prometió electoralmente el pleno empleo? ¿O no es verdad que en la campaña electoral o no se sabía o se ocultó deliberadamente tanto el presente aquel como el porvenir inmediato? ¿O no es un hecho que presidente y Gobierno se pasaron medio año haciendo juegos malabares con las palabras para no llamar a la crisis por su nombre? ¿O no se rasgaban las vestiduras ante cualquier advertencia del problema aduciendo que era muy contraproducente el pesimismo y que el optimismo nos salvaría del infierno?. Y ¿me pueden decir que hay más susto y más infierno en especial para quienes lo sufren que tres millones de parados? Si: cuatro millones.

Pues bien. A pesar de todo y sin embargo otro hecho también constatable, al menos por ahora, es que la penosa situación parece apenas afectar , unos rasguños tan solo, a la imagen de Zapatero. Puede resultar inaudito, pero es una extrañeza tozuda y repetida. El parece flotar sobre las aguas. Y hay más, consigue que la propia oposición, o parte de la misma, se pierda acusando a la otra parte de ser ellos mismos los culpables de que no exista tal desgaste.

Pero, más allá de los partidos y sus cuitas ¿Qué nos sucede a los españoles?. ¿Qué ciudadanía es esta incapaz de superar la antojera sentimental ideológica a la hora de enjuiciar unos hechos y a un gobierno?. Esto es lo más preocupante, el más desolador motivo de reflexión sobre nuestra propia sociedad carente cada vez más de capacidad crítica, de energía para la contestación y de rebelión ante el desatino y cada vez más pastoreada por quienes les dicen aquello que les gusta oír. Por ejemplo, que esto está listo en dos meses. Que en marzo volverá la primavera y en abril saldrán más trabajos que flores. ¿Y si no?. Pues no pasará nada. El señor Zapatero seguirá sonriendo y moviendo las manos como alitas arcangélicas. Que es su papel. Pero que nosotros sigamos creyendo su proclama es para que de verdad nos tome por lo que somos: por tontos con balcones a la calle y voto pegatina.
A Zapatero nada le roza ni le araña. En esto mismo de la nieve que acaba de pasarnos, las culpas irán para todos. Para la Maleni, para Gallardón, para los hombres del tiempo y hasta para el calendario Zaragozano y Mariano el de las Cabañuelas. Pues a Zapatero no le rozara ni un copito de la crítica. Su bula parece no caducar nunca.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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