Bokabulario

Cuando Stalin ayudó a Hitler a conquistar Europa

El 23 de agosto de 1939, la Alemania nacionalsocialista y la Union de Repúblicas Socialistas Soviéticas firmaron un pacto de amistad que hizo posible que Hitler se lanzase a la guerra contra las democracias occidentales y conquistase media Europa.

Un aniversario que no conviene olvidar. Los comunistas no lucharon contra los nazis hasta que éstos no invadieron la URSS. Los comunistas franceses traicionaron a su patria y sabotearon el esfuerzo de guerra francés. Y La Pasionaria elogió la alianza entre el Gran Stalin y Hitler.

Hace cinco años, me publicaron en Libertad Digital un artículo al respecto del que os extracto algunos párrafos. ¡Así son los comunistas que pretenden darnos lecciones de democracia a los demás: el triunfo de su credo genocida justifica cualquier acto!

Desde que esribí este artículo se ha conocido un hecho asombroso: los jerarcas comunistas franceses montaron escuadrones de la muerte para eliminar mediante la delación y el tiro en la nuca a camaradas que desaprobaban las decisiones del sabio Stalin.

El pacto germano-soviético es uno de los episodios diplomáticos más vergonzosos del siglo XX. Los dos dictadores que amenazaban a Europa, Adolf Hitler y Josif Stalin, se repartieron la Europa Oriental en secreto. La colaboración de la URSS y de los comunistas de todo el mundo con el expansionismo nazi duró casi dos años. Después de la guerra, los comunistas hicieron todo lo posible por atenuar su importancia.

El 23 de agosto de 1939, con una orden de ataque ya abortada, Berlín y Moscú comunicaron al mundo que los dos regímenes políticos en apariencia más opuestos de Europa habían acordado un tratado de amistad. La sorpresa fue tal que parte de la prensa comunista se negó a creerlo hasta que no tuvo la confirmación. De un día para otro, los bien entrenados propagandistas del comunismo borraron de su vocabulario las diatribas dirigidas con el III Reich y su caudillo; a cambio, las guardaron enteras para las democracias. Stalin recibió de sus fieles un nuevo pedestal para su genio. El día 24, el Papa Pío XII emitió un impresionante mensaje radiofónico en el que suplicaba por la paz.

Por medio del acuerdo comercial del 11 de febrero de 1940, la URSS se comprometió a suministrar a Alemania petróleo, hierro, cromo y manganeso, minerales de los que carecía por el bloqueo naval. A cambio, Alemania le entregaría equipo militar, industrial, ferroviario y farmacéutico. También intercambiaron prisioneros y exiliados.

Las consignas de Moscú de defender a Alemania alcanzaron lugares tan lejanos como Argentina. El PC de este país se opuso al boicot de los productos alemanes que proponía el Gobierno nacional y aprobó el asilo concedido a la tripulación del acorazado Graf Spee, hundido frente a Montevideo.

Más olvidado que este Pacto son las votaciones de nazis y comunistas unidos en el Parlamento alemán de la República de Weimar para derribar Gobiernos. Hitler y Stalin se admiraban mutuamente y el georgiano llegó a brindar con el ministro Ribbentrop por la salud del führer.

Pese a sus traiciones y su oportunismo, el mayor vencedor de la Segunda Guerra Mundial fue Stalin. Los Aliados no sólo le reconocieron las mismas conquistas territoriales que obtuvo de Hitler, sino que se las ampliaron. Polonia, por cuya libertad Francia y el Imperio británico fueron a la guerra, quedó sometida al comunismo, al igual que medio continente. Estos errores tardaron casi cincuenta años en rectificarse.

¡Hasta el PC checo refugiado en Moscú después de que Hitler se hubiese anexionado su país pasó a defender la alianza con los nazis!

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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