Fernando Jáuregui

La última pelea a muerte entre Rajoy y Sánchez

La última pelea a muerte entre Rajoy y Sánchez
Fernando Jáuregui. PD

Enorme expectación, claro, ante el debate ‘cara a cara’ de este lunes próximo entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. El último gran acto de la campaña, tras tantas comparecencias televisivas con el formato más diverso.

Será previsiblemente la última vez que ambos se enfrenten en un plató, porque este es un combate a muerte: uno de los dos no estará en política dentro de algunos meses.

O puede que no esté ninguno de los dos, porque todo está muy abierto. En este cuarto de hora, veo a Rajoy con el viento soplándole a favor, lo que indica que, en estos momentos, a Sánchez los evanescentes hados le han vuelto la espalda.

Del primero dicen que ganó el debate ‘a cuatro’ sin siquiera presentarse; del segundo, muchos -él no, por supuesto- creen que perdió frente a Sáenz de Santamaría, Rivera e Iglesias, pese a todo lo que se esforzó; yo no pude ver en su integridad esta confrontación, así que me abstengo de opinar de nuevo sobre ganadores y perdedores: ya aventuré mi criterio en una radio y ya me ha sido reprochado, que las cosas están para pocas bromas .

Ha caído sobre el secretario general socialista un estigma: sus adversarios y enemigos, que no están solamente fuera del PSOE, le equiparan con Zapatero, y ya se sabe lo que eso significa.

Quienes le defienden desde los medios no tienen más remedio que reconocer que la pugna es por el segundo puesto: o PSOE o Ciudadanos.

La sensación unánime es que el sitio más alto en el podio ya está virtualmente adjudicado a Mariano Rajoy, a menos que se produzca en las próximas horas o días hasta las elecciones un terremoto de máxima intensidad: alguna de esas revelaciones ‘puntuales en el tiempo’ en las que los Bárcenas de este mundo están especializados, por ejemplo.

O que pierda estrepitosamente en su confrontación frente a Sánchez el lunes, suponiendo que ello tuviera inmediatos efectos sobre las urnas. Así que, salvados tales escollos, y suponiéndole a Rajoy la medalla de oro, probablemente será el ganador de la medalla de plata quien decida si el viraje se produce hacia el centro derecha o hacia el centro izquierda.

Sí, creo que Pedro Sánchez se la juega bastante más que Mariano Rajoy en este lance. El presidente hasta se permite el lujo de sugerir -asegurando, eso sí, que ninguna sugerencia hay en su mente- que tiene una buena y digna sucesora, alguien que pelea bien en los debates y ha trabajado a su satisfacción en el Ejecutivo; a Rajoy, en el Gobierno y en el PP, no hay quien le tosa y, si se va, será porque él quiere.

A Sánchez todas las cañas, incluso las domésticas, se le vuelven lanzas: ni Susana Díaz, ni Emiliano García Page, ni Guillermo Fernández Vara son su ‘número dos’, sino, más bien, quienes le apearán del caballo si los resultados en la noche del 20-D son malos.

Lo que ocurre es que el PSOE es un elemento de estabilidad en la democracia española, pese a algunos pactos ‘contra natura’ suscritos tras las municipales y autonómicas del pasado mes de mayo. Un derrumbe de los socialistas tendría, a mi modo de ver, una enorme gravedad y consecuencias nefastas para el futuro político de España.

Así que, ante su confrontación con Rajoy, tiene que buscar Sánchez argumentos más sólidos que los que ha esgrimido para decir, casi en solitario, que ganó el debate ‘a cuatro’ del pasado lunes: no basta con creerse más alto, ni más guapo -y no, no estoy frivolizando, como bien saben quienes siguen la campaña del líder socialista–, ni con pensar que eres la voz de la izquierda más autorizada, ni con creer que tu solución, la de la reforma constitucional no bien detallada, es la única de cara al futuro regeneracionista de la nación.

Lejos del ánimo del periodista el dar consejos, pero me parece que Sánchez debe salir cuanto antes del error de ir negando soluciones de futuro a corto plazo en las que muchos piensan (un pacto PP-PSOE, incluso un pacto PP-PSOE-Ciudadanos), enrocándose, en cambio, en esa afirmación, que no podrá sustentar, de que ‘jamás’ pactará ni con los ‘populares’*ni con Bildu.

Cuando probablemente con Bildu no, pero con los ‘populares’ el PSOE tendrá mucho que pactar en el inmediato futuro. En mi humilde opinión, Sánchez habría de rectificar cuanto antes este maximalismo, que sigue a otros que han sido también desafortunados y que él ha preferido, y ha hecho bien, ir olvidando.

Al fin y al cabo, esta campaña está siendo la de las rectificaciones: ¿o es que no lo han hecho, creo que en ambos casos con acierto, Rajoy y Pablo Iglesias? Creo que las elecciones abren perspectivas de acuerdos reformistas en una Legislatura que será casi necesariamente corta. Y quien lidere esos acuerdos, en lugar de obstaculizarlos, pienso que será favorecido por los electores.

Lo demás, la altura de la mesa del debate, la duración de los tiempos de intervención y los temas, el fondo del plató o si se va o no con corbata, son cosas secundarias, muy secundarias.

Y hay muchos temas que sin duda solventará con profesionalidad y veteranía el moderador, un Manuel Campo Vidal a quien nadie ha podido acusar ni de parcialidad ni de hacer trampas en anteriores debates que, como este, fueron ‘decisivos’. Pero nunca tan decisivos como ahora.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído