No son Bromas

Pablo el Troyano

Pablo el Troyano
Pablo Iglesias compareciendo. Cuatro

«En informática, se denomina caballo de Troya, o troyano, a un software malicioso que se presenta al usuario como un programa aparentemente legítimo e inofensivo, pero que, al ejecutarlo, le brinda a un atacante acceso remoto al equipo infectado.

El término troyano proviene de la historia del caballo de Troya mencionado en la Odisea de Homero. Los troyanos pueden realizar diferentes tareas, pero, en la mayoría de los casos, crean una puerta trasera (en inglés backdoor) que permite la administración remota a un usuario no autorizado.»

El párrafo entrecomillado, es copia literal de wikipedia, pero a nadie se le escapa la similitud con el programa del grupo electoral «Podemos», al que se le atribuye una victoria con 69 escaños en el nuevo Congreso de Diputados, y es que Podemos, lo que acaba de hacer es colarnos en el Parlamento, bajo la apariencia de un programa de justicia social, a los independentistas de las diferentes regiones de España, aderezados con los restos del viejo anarquismo catalán de la República y los nostálgicos del terrorismo vasco.

Se trata de un engaño electoral, escandalosamente inadvertido por tanto «analista» de pluma y tertulia. Tan solo unas horas después del recuento de las papeletas, los autollamados social demócratas al estilo del norte de Europa, ya aparecían alineados, saltando de alegría a ritmo de slogan, con el puño en alto cual soviet supremo en la Plaza Roja, y muy poco después, el troyano Iglesias, ya proclamaba la innegociable asunción del referéndum para la independencia de Cataluña, para cualquiera que se les acercase para formar gobierno.

Por fortuna, parece que se ha precipitado, la impaciencia le ha podido y se le ha visto el plumero antes de tiempo, lo ha puesto muy difícil a cualquier partido que no quiera desaparecer a corto plazo, llámese Partido Socialista Obrero Español, «para ir incluso juntos hasta la esquina», como ya ha dicho el Barón de Extremadura Fernández Vara.

Que pena Pablo, después de recoger y juntar todo lo que había tirado por los campos de España, ahora no lo vas a poder vender, y 69 escaños a repartir con tanta gente, para formar tantos grupos parlamentarios, poquita cosa son.

Y es que un troyano, en cuanto se le descubre, poquito tiene que hacer. Ya veremos.

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