Víctor Entrialgo de Castro

De la coleta, hasta el moño

De la coleta, hasta el moño
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Igual que Tejero tomó Prado del Rey, en su primer debate en televisión Podemos irrumpió en Torrespaña en tropel amedrentador, como van los separatistas catalanes a coaccionar a los tribunales.

Acaudillado por el líder supremo del «cursi-marxismo» o marxismo «casual», y su famosa coleta, acabaron poniendo pingando al periodista que les preguntó por su ambigüedad con la violencia de ETA.

Ahora, después de este tiempo que Sanchez y otros nos han hecho perder, al cursi-marxismo que aspira a «sorpassar» al PSOE le espera la alfombra roja de las televisiones privadas de izquierdosos multimillonarios del lucrativo negocio populista.

Resulta increible cómo, con un puñao de esteticiens y asesores de lo «casual», unos cuantos playmovil de Internet, dos catedráticos, un general en su laberinto y los medios que les dan cuartel, esta cuadrilla ha logrado seducir a yo qué sé cuanta gente incluidos grupos marginales dispersos por la geografía. Una izquierda radical tan incongruente que para buscar un nombre le copió el eslogan a Obama.

Gente que no debe hacerse muchas más preguntas que las que salen en las encuestas a la que se une, ahora, como último fichaje Garzón, de momento «primer lugarteniente» del «cursi-marxismo». Ya veremos cómo acaba.

Estos chicos que no conocen «El desafio de la libertad» de Vargas Llosa que va sobre estas cosas antiguas que proponen y han fracasado en tantos otros sitios, han aprendido a hablar, pero no como todo el mundo, sino todo seguido, con la rigidez de un paraguas, teniendo una opinión incontestable sobre todo, que jamás duda. Esa gente que habla todo de carrerilla, da miedo intelectual.

Esta banda juvenil que aprovecha las becas del Estado para tratar de hacerse con el Estado mismo, en momentos en los que Europa no termina de arrancar, se apoya en la misma gente desesperada que llevó a Hitler al poder y que se enfervorizó con Stalin o Mussolini, buscando el enemigo en la casta, en la raza, o en la clase. Todos esos que, como recordarán, resolvieron los problemas del mundo.

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