José María Carrascal

«Mucho votante del PP votó el 20-D a Ciudadanos creyendo que le daban una bofetada a Rajoy como el subnormal de Pontevedra»

"Mucho votante del PP votó el 20-D a Ciudadanos creyendo que le daban una bofetada a Rajoy como el subnormal de Pontevedra"
José María Carrascal. PD

José María Carrascal también hace una fotografía de la situación por la que atraviesan los tres partidos que el 26 de junio de 2016 perdieron las elecciones generales:

¿Por qué empieza las consultas por el más pequeño, Coalición Canaria, cuando debería empezarlas por el más importante, el PSOE?, preguntan esos sesudos analistas que ya no saben por dónde atacar a Rajoy. Pues por algo muy sencillo, señores y señoras: porque Coalición Canaria, con un solo escaño, es el más fácil de convencer, y este proceso va a ser tan largo como difícil, pudiendo derrapar en la primera curva si se toma con exceso de velocidad. «Vísteme despacio, Josefina -decía Napoleón a su esposa-, que tengo prisa». ¿Es que todavía no se han dado cuenta de que, midiendo sus pasos, Rajoy ha echado a la cuneta a todos sus competidores? Así que no se va a precipitar tampoco ahora, porque todos ellos siguen groguis del golpetazo recibido el 26-J, y la recuperación, sobre todo de los mayores, requerirá su tiempo, ya que antes tendrán que decidir hacia dónde tirar.

Resalta que:

Ahí tienen a Unidos-Podemos no sabiendo a quién echar la culpa de haber perdido 1.200.000 votos, si a haberse unido, a la estupidez de la «gente» que consideraba sus fuerzas de choque o a un «pucherazo» de la derecha, cuando los pucherazos, hoy, los dan las fuerzas «progresistas», como se ha visto en Austria. Iglesias, en una de esas salidas que antes hacían tanta gracia, lo achaca a la campaña del miedo contra ellos. Es la única cosa en la que coincidimos con él. Pero no fue una campaña publicitaria como la suya del catálogo de Ikea. El miedo fue real. Hubo miedo a que nos sacaran de Europa, con todo lo que nos hemos beneficiado de ella, miedo a que acabaran con nuestras libertades, miedo a un comunismo que, en el mejor de los casos, reparte miseria, no prosperidad; miedo, sobre todo, a unos aspirantes a gobernarnos que tan pronto se autocalifican de antisistema, como de socialdemócratas como de centristas, al estilo de aquellos personajes de nuestra novela picaresca que cambiaban de oficio en cada capítulo. En efecto, han creado miedo y tendrán que cambiar mucho para reanudar su marcha triunfal hacia el cielo que ya tocaban con los dedos y hoy vuelven a tener lejos.

Algo parecido, pero en escala menor, le ha ocurrido a Ciudadanos. Fueron muchos los votantes del PP que les votaron creyendo dar una bofetada a Rajoy como el subnormal de Pontevedra, convencidos de que estaban votando centro-derecha, para encontrarse con que podían haber votado centro-izquierda o algo peor. Así que han vuelto a la casa-madre.

En cuanto al PSOE, ¿qué puedo decirles, si ellos mismos no se aclaran? Y hasta que no se aclaren, siendo como son el segundo gran partido de España, no se despejará nuestro futuro. Se impone, por tanto, la cautela al vestir el nuevo gobierno, como a Napoleón cuando tenía prisa.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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