Víctor Entrialgo de Castro

El verano

El verano
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

El verano es esa inefable sensación de bienestar. El aire y la temperatura la procuran. El resto son las cabriolas que se hacen, muchas en masa y maleducadas, para renovar el anual intento de acompañar esa sensación y crear las condiciones para que perdure en el tiempo.

En cierto sitio y ocasión descubrí que el verano consistía en la ausencia de humedad y tener apagada la televisión. En disfrutar el aire fresco de la mañana, los olores de las plantas, el aire en la piel y qué suave es la noche, de Scott Fittgerald.

De todo eso hasta aquí solo han llegado los primeros conatos que tratamos de guardar, para cuando llegue la intensidad del equinoccio, en la hucha o cuenta personal del bienestar más importante que la corriente.

Porque la corriente es corriente. Y esta otra cuenta nada corriente de la felicidad vivida y el bienestar disfrutado al lado del mar, en un hotel rural, bajo las piedras de un monumento o en un rincón perdido y desierto de la ciudad, lejos de las playas con colas, es un fardo para guardar las experiencias y la pista que nos señala dónde es más probable encontrar esos lugares, de ahora en adelante.

Aunque uno nunca sabe si el verano llegará hasta nosotros o habrá que ir a buscarlo, nosotros lo esperamos prestos a subirnos en nuestros coches, aviones, terrazas o ciudades, tranquilas y limpias de ruido, pero sobre todo en nuestras chancletas, a la espera del lugar inolvidable, solitario o por lo menos educado, donde disfrutar la luz del atardecer y encontrar nuestro paraíso perdido que puede estar en las antípodas o a la vuelta de la esquina.

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