Santiago López Castillo

Abreviaturas, apócopes o el lenguaje de los simios

Abreviaturas, apócopes o el lenguaje de los simios
Santiago López Castillo. PD

Comparezco, una vez más, con el lenguaje bajo el brazo para denunciar las constantes patadas al diccionario sin que ello signifique que se consiga la más mínima rectificación. Hoy toca (verbo exclusivo de los políticos que nos tocan las pelotas) la abreviatura, la simplificación o el lenguaje de los simios, gestualidad que se ha acrecentado con los móviles y demás invasiones de tabletas que no son onzas de chocolate.

Antes de ir a ello, un bárbaro locutor de Radio Clásica, que se diría que leyó a los clásicos, me rompe el tímpano al decir «la soprana» en ese febril lenguaje sexista que viene aplicando la cerril y analfabeta izquierda. Es la soprano, so imbécil. El periodista, según esta legión de incompetentes, el masculino de periodista debe ser «periodisto» (ole sus cojones, miembros y miembras, jóvenes y jóvenas, etc.).

Pero a lo que íbamos. La fiebre sincopada. Ya no existen las películas, sólo las «pelis». Por ese dos por tres pero a la inversa llamar putas a las prostitutas debe ser machista. Estamos locos en este mundo que por mor de la cibernética la preposición por es un simple signo: la x. Acuso, con el dedo frágil, nunca de peineta, a mis colegas de la radiofonía que se dejan llevar por los no menos bárbaros políticos que han desterrado el verbo valorar por «poner en valor», manda huevos. Así, hasta llegar a la regla por antonomasia del Miranda Podadera, el libro que nos enseñó que la oración gramatical se componía de sujeto, verbo y complemento.

Mas me desvío. Es tal el embrutecimiento que nos circunda que responde exclusivamente a la falta de formación y lectura de los escolares, la permisividad de padres y maestros y a la esclavitud informática. Decía Cela, mi maestro y amigo, que «es doloroso que siendo la nuestra una de las lenguas más hermosas del mundo…, pocos se hayan preocupado de enseñarla con amor y defenderla con airoso y elegante entusiasmo». A mí algunos detractores me acusan de ser celiano, y a mucha honra, añado.

Para concluir, estimado lector, agregaré que en mis anotaciones denunciadoras, que siempre van al cesto de los papeles, la «publicidad» es hoy día «publis»; el Leganés ya no se llama así sino Lega; el Getafe es Geta, menos mal que con ge, porque jetas con jota es gran parte de la población española, esa que se pone ciega de corruptelas que la izquierda achaca exclusivamente al Partido Popular. Ah, y que no se me olvide: las semifinales son «semis», cursilada donde las haya.

Amenazo con seguir denunciando tamañas barbaridades, aun a sabiendas de que es un empeño fútil. Pido a nuestros gobernantes un poco de dinero para esta noble causa: la defensa de nuestra herramienta para la comunicación, la hermosa lengua española. Y que la RAE se implique en vez admitir chorradas al diccionario siguiendo el falso progresismo que habla con faltas de ortografía.

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