Manuel del Rosal García

Cataluña: El 155 ‘de facto’

Cataluña: El 155 'de facto'
Mariano Rajoy.

Me llama poderosamente la atención que tanto periodista y analista no hayan entendido que Rajoy tiene aplicado «de facto» el artículo 155 en Cataluña desde el mismo día 1 de octubre. Parece ser que nuestro presidente es más astuto y más inteligente que sus enemigos, cualquier enemigo.

Como se dice popularmente «el más listo de la clase». Fíjense que en Cataluña hay unos doce mil miembros de las Fuerzas del Estado entre policías y guardias civiles. Observen que no solo no se han retirado una vez cumplida su misión el día 1 de octubre, sino que van a permanecer hasta el día 18.

Calibren que un convoy de 20 camiones con «material logístico» ha entrado en Cataluña y, por último, pregúntense porque desde hace dos días las compañías y empresas señeras de Cataluña huyen de allí a uña de caballo.

La respuesta a esa pregunta puede que esté en el mismo Rajoy que ha dado una muestra ejemplar de cómo actuar con paciencia, prudencia y sin temblarle el pulso. A este último movimiento – el de la huida empresarial-le podríamos llamar el 155 económico y financiero que, no les quepa la más mínima duda, va a dar la puntilla a la locura independentista de quienes se han dejado llevar por las doctrinas marxistas leninistas de unos cuantos y unas cuantas «malfolladas». Porque señores, estamos en Cataluña y en Cataluña la pela es la pela.

Rajoy ha sido atacado por los dos flancos, primeramente, por el flanco del no al 155 para después y ante la deriva de los acontecimientos, por el flanco de la petición a la desesperada de su aplicación. Y eso nada nos puede extrañar ya que los españoles somos bipolares. Y Rajoy, haciendo oídos sordos a los dos ataques, ha aplicado el 155 cuando lo ha creído conveniente y en un alarde de astucia, sin que ni los unos ni los otros se dieran cuenta. Rajoy, al igual que nuestro rey, ha dado muestras de paciencia, prudencia y firmeza. Todos deberíamos dar las gracias a nuestro presidente y a nuestro rey, han demostrado que son, el uno un gran presidente y el otro un gran Jefe de Estado.

Y en estas, un señor que pretende gobernar España, sin poderse aguantar y cegado por el odio sarraceno y visceral hacia Rajoy, en el peor momento y de la peor manera, presenta una reprobación a la vicepresidenta del gobierno en un ejercicio más de estupidez política de los muchos a los que nos tiene acostumbrados.

Gracias Majestad, gracias presidente.

Manuel del Rosal García

El demoledor discurso sobre Cataluña del portavoz de los liberales europeos evocando el 23-F

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