Víctor Entrialgo de Castro

La zorra y las uvas

La zorra y las uvas
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Estos botiflers que proclamaron la República en la pausa del café y quieren presentarse a las elecciones de la Monarquia, dejaron la bandera española puesta en el balcón y huyeron con el pendón.

El daño es enorme. Los gastos incalculables. La alarma infinita. El vaiven de dos mil empresas con miles de ejecutivos. Las miles de horas de trabajo perdidas, la agudización de patologías nerviosas y coronarias. La ansiedad de media España.

Prepotentes y altaneros levantaron la voz, dieron brincos y estiraron el cuello para arrancar las uvas de la Constitución, pero como no las alcanzaron, ahora dicen acatar el art. 155 o lo que haga falta, «por imperativo legal», lo que no debiera servir para la salida de prisión que se está preparando. Como si acatar la Constitución no fuese un imperativo legal para todos.

Ninguna de las circunstancias han variado. Nada, ni siquiera las elecciones, evita el riesgo de fuga estando compañeros huidos. Nada elimina la posibilidad de reincidencia pues, igual que tienen ahora confiados los asuntos a quienes están fuera, pueden reincidir con otras formas de autoria o colaboración necesaria. Tampoco nada elimina la posibilidad de destruir cualquier prueba. Pero ellos lo llaman la «vía Forcadell» y a continuación pretenden endosarnos la deuda de su mala gestión que está En el origen del golpe.

Frente a una gente que dice constantemente una cosa y su contraria, tan pronto un eslogan electoral, como una estupidez no soberana. Frente a la zorra explicando un dia y otro por qué renuncia ahora a las uvas, no cabe argumentar, no cabe razonar, no cabe entrar en su diálogo trampa. La fábula de la zorra y las uvas, o sea, un cuento interminable. Un cuento insoportable.

Ante el relato y las patrañas de los separatistas solo cabe el silencio, la acción y la autoridad que asegure el triunfo de la Constitución, la razón y la autoridad del poder legítimo, el bien del pueblo soberano.

Mientras el Mesías Puigdemont, con su delirio político, sus estupideces en varios idiomas, su síndrome de Bruselas y su alegato previo a su entrada en prisión arruina al PdeCat, los de Esquerra continúan su estrategia revolucionaria para hacerse con el poder mientras su ama de llaves, Marta Rovira, que parece estar poseída, camina hacia su imputación y dice ahora que hay que liberar a todos los presos para que haya igualdad en las elecciones. Y a continuación pretenden que la elecciones que se negaron a convocar, lo legitime todo.

Este asunto de la Cataluña mediterránea y volátil, patria también querida, no hay quien lo entienda. Es lógico. Cómo se va a entender si a todas horas sale en las cadenas públicas y privadas el «Gran hermano separatista» repitiendo la sonsonia de que hacen falta «soluciones políticas». Solución política es para ellos, que el Gobierno se pliegue a su desafio poniéndose de acuerdo para, entre todos, violar la constitución. O sea, lo mismo de lo que se acusa a la Manada.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído