Gerd Leipold, por aquel entonces director ejecutivo de Greenpeace, en una entrevista con el periodista de la BBC, Stephen Sackur, presuntamente tuvo que admitir la mentira que su tropa cuenta sobre el apocalíptico deshielo del Ártico, cuando el entrevistador puso los datos reales sobre la mesa:
«La capa de hielo del Ártico tiene 1’6 millones de kilómetros cuadrados, un grosor de tres kilómetros en el centro y está ahí desde hace centenares de miles de años, sobreviviendo a periodos mucho más cálidos que el actual o que los que puedan venir en los próximos años, no veo cómo puede desaparecer».
Frente a estos argumentos el director ejecutivo de Greenpeace se defendió, rojo como un tomate, diciendo que como «grupo de presión» ellos tienen derecho a plantear determinadas cuestiones «en un plano emocional», algo «de lo que no nos avergonzamos», ya que es necesario para alterar la forma de pensar de la opinión pública.
O sea, que para los tipos de Greenpeace, somos como niños pequeños, a los que hay que mentir y asustar diciendo que si no nos comemos la papilla vendrá el lobo y nos comerá. ¡Cojonudo!
Sabemos que es mentira; saben que es mentira; reconocen que es mentira, pero siguen dando la brasa con el rollo de “el Ártico se derrite”.
Pero no contentos con ello, ahora, y al estilo de los “bautismos civiles” y las “primeras comuniones idem”, van y nos salen, los señores de Greenpeace, con una publicidad machacona pidiendo nuestras firmas para que el Ártico sea declarado (¡alucinen ustedes!) SANTUARIO GLOBAL. Lo que ya no especifican es si dicho santuario estará consagrado al culto de San Timoteo (por lo de “timo”).
Estos tipos, tan políticamente correctos ellos, a lo que se ve, se han empecinado en ser los sumos sacerdotes de una nueva religión basada en el desprecio a la inteligencia y la cultura de las personas.
Pero el tema no termina ahí; es mucho más grave, que ya es decir.
Vean ustedes el vídeo que recoge una emisión del canal de la televisión argentina, TLV1, y se enterarán, quién mueve realmente los hilos del circo de Greenpeace. De escándalo. La prueba de su veracidad es que el programa fue emitido en televisión el 02/10/2013, y colgado en YouTube al día siguiente.
Lo que se afirma en el mismo es muy grave, gravísimo, y si fuese falso, ya hubiese sido denunciado y retirado de Internet, “ipso facto”. YouTube no se la juega.

