Los resultados de décadas de ideología transgenerista

Sucedáneos

Enfoque afirmativo de la transexualidad

Sucedáneos

Duplicar una marca facilita el consumo al contribuir a ampliar el mercado, adaptar el precio a distintos patrones de consumo y a consumidores según su poder de compra. Esta versatilidad del productor facilita el engaño de quien compra una marca, y paga un precio superior al del mercado cuando asocia la marca con prestigio o calidad, o paga un precio inferior por suponerlo idéntico al original. El consumidor suele ignorar la utilidad de lo que compra, la lógica universal de las rebajas. Esta estrategia comercial tiene un efecto multiplicador al hacer creer al usuario que elige libremente cuando escoge un sucedáneo tras otro. La total falta de competencia intelectual de los comunistas al uso, como Enrique Santiago, Yolanda Diaz, o Melenchon, entre tantos, que siguen la doctrina marxista clásica, suponen que el capitalismo se rige por el egoísmo de empresarios capitalistas que controlan los medios de producción sirviéndose de la manipulación informativa y de la publicidad. Ocurre, sin embargo, que los capitalistas mas afamados son solo una marca residual que afecta a la imagen de la entidad que controlan.

En el banco Santander con un beneficio anual de mas de 12.000 millones de euros, Ana Patricia Botín controla el 0,161% del capital, con 26,79 millones de acciones en torno a 100 millones de euros de capital, que, lógicamente, no podría poner en circulación, salvo cuantiosas pérdidas. Ana Botín ejerce de burócrata mas que como capitalista clásica. Es fácil explicar que su éxito depende mas de la debilidad de los Estados en que opera, como de su cercanía y ductilidad al poder, porque defender el negocio exige alianzas tan nobles, como dudosas o espúreas, incluso con redes criminales. Se necesitan Estados débiles para compensar beneficios y pérdidas distribuyendo el riesgo de las inversiones. En las organizaciones empresariales el capital se ha distribuido de tal forma que nadie tiene, por sí mismo, control del mercado. Como accionista o como cliente es víctima y verdugo, a la vez, pero solo víctima de la entente de la burocracia.

En la configuración contemporánea de las clases sociales, el marxismo analítico de Erik O. Wright pone el dedo en la llaga: aquello que antaño controlaban socios capitalistas omniscientes, lo controlan ahora los expertos constituidos en una clase social de burócratas, ajenos a cualquier veleidad democrática, sometidos solo a sí mismos; levantan su marca en base a procurar mayores beneficios propios, improductivos, e inmediatos o a corto plazo. Nos resulta familiar la política del sátrapa. La política está trufada de estos esbirros narcisistas que simulan sensibilidad social, puro postureo, cuando en ninguna momento evalúan ni el beneficio ni el perjuicio de sus políticas. Y los viejos propietarios, inadaptados, pagan el precio de su fe capitalizando a gestores mediocres y atrabiliarios, que contratan y despiden con indemnizaciones millonarias, dispuestos a cualquier maniobra, siguiendo la estrategia que nunca fue corriente en aquellos que arriesgaban su propio patrimonio. ¿Qué precio tendrían que pagar Angel Ron o Emilio Saracho de la insolvencia del Banco Popular? 6,4 millones de euros debió indemnizar el Banco Santander a Andrea Orcel.

Este efecto de marca se extiende en todas las direcciones en la perversión del lenguaje de los líderes, que pactan a espaldas del ciudadano el reparto del botín con tal de que queden ocultos sus trapicheos, su traición y su deslealtad. Singular es el caso de la burócrata Von der Leyen con ese pacto transversal del todo vale, populares, socialistas, verdes, y liberales a una, contra los pueblos y la tradición de Europa. La nomenclatura de Bruselas ajena a la democracia constitucional. ¿Quienes han elegido sus personas y sus políticas?. Sánchez y Feijoó son las dos caras de la misma moneda, o como se decía, en la república, en descrédito de la política, los mismos perros con distintos collares. La razón del triunfo aparente de Alvise Pérez. Ahora comparten el mismo collar bajo el artificio de la doble marca. Ocurre que Feijoó, Moreno, o Ayuso despotrican contra Sánchez; mejor despotricar que implicarse en la defensa de la democracia, porque cuesta menos alardear de lo que no se hace, que personarse en las causas que afectan a quienes tratan como cómplices y socios. ¡Que otro sacuda el nogal!. Ni en memoria democrática, ni en ideología de género, ni en política migratoria, ni en la política de familia, ni en subvenciones a sindicatos y partidos políticos, ni en la persecución en causas de corrupción, ni en el propósito de ocupar las instituciones, existe la mas mínima diferencia entre Ayuso, Moreno, Feijoó y Sánchez, pactando políticas que traicionan al ciudadano. Eso sí, cada cual se cuelga la medalla de una victoria ajena, como el monarca y su consorte.

Europa se encuentra en la encrucijada de estados fallidos, campo fértil para toda clase de mafias, como Paises Bajos, lejos de la imagen idílica de molinos, bicicletas y  tulipanes, un narco estado controlado por la Mocro Maffia, donde sus jóvenes se precipitan a una muerte prematura, como Francia, que incorpora al ejército y a la mayor policía del continente, y aún así fracasa con la asistencia de  policías de todo el mundo, orgullosos de codearse con los residuos del imperio napoleónico, bajo el mandato de un simulador incapaz de presentarse ante la opinión pública francesa como quien es, con la bisoñez propia de un inmaduro, ante un islamismo rampante, como Alemania, donde vuelve a imperar el antisemitismo, obligada a ilegalizar el Centro Islámico de Hamburgo, altavoz del islamismo terrorista de Hamás y Hezbollah, coaligados por intervención de China  e Irán, como en España, donde pervive la ideología de género que consagra la condena a priori del varón frente a una mujer artificial que recurre a la denuncia falsa para imponerse frente a un varón pacífico que renuncia a pagar el precio menor de matarla, el miedo que denuncia Cristina Almeida.

Los resultados de décadas de ideología transgenerista y enfoque afirmativo de la transexualidad en Reino Unido, Suecia, Finlandia y Noruega son demoledores. La miserable política de la mas famosa clínica psicoanalítica Tavistock cerrada por manipulacion social y destructora de la salud de menores en su mayor parte autistas. El demoledor informe The Wpath Files de la Enviromental Progress* que ignoran Feijoó, Moreno y Ayuso tan proclives a exonerar a delincuentes convictos y condonar sus deudas, tan congruente con la política migratoria de Sánchez en el comercio de carne humana, cómplices encubiertos de depredadores de bienes públicos.

La hipersexualización de menores y jóvenes se expresa en el negocio del tatuaje, el consumo de uñas artificiales, la cirugía estética de la vulva y la inyección de botox en los testículos para alargamiento de pene, con resultado de infertilidad. La felicidad de los psicótropos al uso. El negocio se abre con conciertos de putas universales e intocables que desfilan por los estadios concitando el fervor a modo de consuelo de machos zaheridos por las leyes de género, y a modo de modelos de hembras capitidisminuidas, en un momento cultural donde se ofrece como sucedáneo la identidad. El mercadeo socialista promete la identidad a todos aquellos que manifiestan su promiscua provocación en las fiestas del orgullo, la Santa Cena de Macron. La tradición coránica practica la ablación, la tradición occidental la venta de los cuerpos, la esterización y la amputación de cuerpo y salud. La izquierda, como el proislamista Melénchon, está con Hamás y Hezbollah. Halal es la carnicería. La sociedad está sembrada para que venga el islamismo a redimir la decadencia, como otrora las tribus germánicas en el imperio romano. De la mano de los lacayos de la servidumbre, los jinetes de la apocalipsis hacia la extinción cabalgan.

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