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Que un servidor se acuerde de los antepasados muertos, de los autores de la repugnante puesta en escena de los JJOO de París, así como de su musa ´Maricrón´, es algo que debería entrar dentro de la normalidad de cualquier cristiano bien nacido.
Que el culo gordo, bocachancla vaticano, no haya dicho al respecto, esta boca es mía, tampoco es algo que debería sorprender, como tampoco sorprende su mutismo ante los gravísimos y escandalosos acontecimientos que en estos momentos sacuden Venezuela. Y es que la cabra tira al monte, y el gorrino a la pocilga.
El diablo los cría, y ellos se arrejuntan.

