Juraron todos, como a una señal,
sumisos periodistas, Diputados,
contertulios también amaestrados,
que la amnistía no sería legal.
Esta rotunda aquiescencia coral
con argumentos más que razonados
en la Constitución todos basados,
que, según ellos, eran de manual…
¡Oh, milagro! De pronto, cambia el viento;
también a coro, misma convicción,
toda la banda ¡y eran más de ciento!
ya es casualidad, cambia de opinión.
¡Ya es constitucional! Y el Parlamento
bien controlado, hace el papelón.
¿Quiénes son peores, estos golfantes
o sus muchos millones de votantes?
