Abraham Lincoln escribió: “Cuando hago el bien, me siento bien; cuando hago el mal, me siento mal. Esa es mi religión”.
Muy cierto. Este pensamiento, aparentemente básico y elemental, no todo el mundo lo comparte, ni lo entiende, especialmente los sicópatas de libro, que si alguna vez han hecho algo bueno en su vida, ha sido por error y, claro, así no vale.
Tan solo la intención, la voluntad, de querer hacer el bien a los demás, hará que nuestras vidas comiencen a ir mejor, y nos sintamos bien.
Esta Ley Universal, que, a base de golpes, aprendí desde joven, viene recogida en el Evangelio de Jesús.
Esa es mi religión.

